"Se ha vuelto terriblemente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad" --Albert Einstein.
Desde hace un tiempo los medios de comunicación, están hablando sobre el futuro que aguarda a la humanidad y la incidencia que va a tener sobre el mismo la Inteligencia Artificial (AI).
Este entusiasmo tiene fundamentos, vivimos en un mundo cada vez más conectado e inteligente. Hoy en día, se puede fabricar un auto, componer música mediante un algoritmo o conectar CRM a la bandeja de entrada para dar prioridad a los correos más importantes.
El concepto de IA es que "las máquinas piensan como seres humanos".
La mayoría de nosotros tenemos un concepto de IA alimentado por las películas de Hollywood.
Al inicio del proyecto, el objetivo era que la inteligencia humana pudiera ser descrita de forma tan precisa que una máquina fuera capaz de emularla.
Con el paso del tiempo, la ciencia evolucionó hacia áreas de conocimiento específicos, y fue entonces que la IA comenzó a generar resultados significativos en nuestras vidas.
El término IA se utiliza mucho en estos tiempos, máquinas que gracias a las nuevas tecnologías son capaces de hacer muchas cosas mejor que un ser humano, cumpliendo labores que antes sólo la mente de una persona podía hacer.
La IA se refiere a la creación de sistemas y equipos por parte del ser humano y que poseen una inteligencia diseñada para ciertas tareas u objetivos.
Actualmente, la mayoría de dispositivos de inteligencia artificial están relacionados con tareas cotidianas como una búsqueda de información, llamar a alguien por teléfono o llegar a algún sitio. Por ejemplo, SIRI en Iphone o un GPS.
El interés por hacer la vida de los seres humanos más fácil y ganar tiempo para otras tareas ha conllevado al auge de esta área de investigación. Aún quedan muchas labores cotidianas que se podrían hacer mucho más fáciles con IA.
La IA, es la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas, especialmente sistemas informáticos. Otros procesos incluyen el aprendizaje (la adquisición de información y reglas para su empleo), el razonamiento (usando las reglas para llegar a conclusiones apropiadas o definitivas) y la autocorrección.
Las aplicaciones particulares de la IA incluyen sistemas expertos, reconocimiento de voz y visión artificial.
El término AI fue acuñado por Jhon Mc Carthy, en 1956, durante la Conferencia de Dartmonth, dónde nació la disciplina. Hoy en día, es un término general que abarca todo, desde la automatización de procesos robóticos hasta la robótica actual. Ha ganado prominencia recientemente debido, en parte, a los grandes volúmenes de datos o al aumento de velocidad, tamaño y variedad de datos que las empresas están recopilando.
AI puede realizar tareas tales como identificar patrones en los datos de manera más eficiente que los seres humanos, lo que permite a las empresas obtener más información sobre sus datos.
La irrupción de la tecnología requiere nuevas reglas. La idea de una sociedad automatizada plagada de robots tanto en el hogar como en el trabajo, fue hasta no hace mucho considerada una utopía.
El escritor Franklin Foer, nos alerta sobre las posibles consecuencias de esa forma fantástica de facilitarnos la vida.
Expertos vaticinan que el desarrollo de la IA, el mayor reto tecnológico de la historia dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender nuestras hasta nuestras más mínimas necesidades. Esperemos que ésto no nos haga perder nuestra humanidad.



