Con notable retraso, el Gobierno actualizó los datos de la deuda pública total, aunque manteniendo un rezago promedio de más de un semestre porque ahora informó el nivel correspondiente a septiembre del año 2017.
En total, la deuda pública asciende a U$S 302.843 millones si se excluyen los U$S 2.865 millones que aún no ingresaron a la oferta de canje de los bonos que fueron declarados en default a fines del año 2001, y habrá que esperar hasta, probablemente, junio del 2018 para conocer el cierre del último año.
Del total de los compromisos acumulados por el conjunto del sector público nacional, provincial y municipal y el Banco Central, según comunicó el Indec en el Informe del Balance de Pagos (subió a U$S 170.161 millones al cierre del año 2017); y U$S 157.355 millones con prestadores del mercado doméstico.
En 9 meses del año 2017 la deuda pública total se incrementó en poco más de U$S 30.000 millones, similar al crecimiento del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos y del déficit fiscal de la Nación.
Nominalmente el nivel de la deuda pública es el más alto de la serie histórica: se duplicó en 12 años pese a que en ese período, en el verano del año 2006; y en los años 2005, 2010 y 2016 se concretaron canjes de bonos en cesación de pagos que provocaron un recorte nominal de unos U$S 70.000 millones.
La explicación de semejante dinámica fue que se excedió con creces las posibilidades de cobertura con emisión monetaria y el aumento a un nivel récord de la presión tributaria.
Virtual estancamiento
Si bien en términos del PBI desde el cambio de Gobierno a fines del año 2015 se elevó en menos de medio punto porcentual, alcanzó la proporción más alta en ocho años, pese a que en ese período se lograron quitas con el segundo canje de la deuda en default del año 2010, con un 53,4% del producto.
Mientras que la representatividad de los compromisos acumulados con acreedores privados y organismos internacionales, también se mantuvo en niveles cómodamente administrables, subió al 28,6% del PBI, la mayor en una década.
La deuda pública total se elevó a 53,4% del PBI, desagregada en 28,6% con acreedores privados y organismos internacionales; 24,9% con agencias del sector público y 0,5% no presentada al canje de bonos en default.
En menos de dos años de gobierno de Cambiemos, la deuda pública se acrecentó en más de U$S 65.000 millones, similar el crecimiento que se había registrado en el quinquenio previo, pero a diferencia del período 2010 a 2015 en que se agudizó el cierre de la economía y no se logró salir plenamente del default y cayó drásticamente la tasa de inversión bruta interna, ahora el escenario es el opuesto.
De ahí que en el equipo económico confían en que gradualmente irán disminuyendo las necesidades de financiamiento del Gobierno, porque se avanzará en la senda de reducción sostenida del déficit fiscal.
Reservas
En tanto, los técnicos del Banco Central resaltan que parte del aumento de la deuda pública tiene como contrapartida el crecimiento de los activos en divisas de la autoridad monetaria. Así, desde que asumió Macri, mientras que el total de la deuda pública se elevó en unos U$S 65.000 millones, la acumulación de reservas fue de unos U$S 25.000 millones, a U$S 50.237 millones.
En dos años de Gobierno casi 4 de cada 10 dólares de suba de la deuda pública total tuvo una contrapartida en el crecimiento de las reservas en divisas del Banco Central. Y si bien como parte del anticipo del Plan Financiero de colocación de deuda neta para financiar el déficit fiscal del corriente año ascendió a unos U$S 22.000 millones, la posición de reservas acumula un incremento de U$S 11.500 millones, pese a que el Dólar se sostenga en torno a $20,50 por unidad.



