Conferencia de Giorgio Bongiovanni en Pradamano, Italia, febrero 2018
"Giorgio, con voz firme, anuncia que habrá tres contactos masivos: en el primero se dejarán ver por todos; en el segundo, se dejarán ver y filmar por algunos contactados; en el tercero, además de dejarse ver y filmar, elegirán a un contactado que hará de portavoz suyo. No hablarán directamente ellos con la humanidad, de lo contrario violarían el pacto de no interferir. Si la persona que eligen no quisiera colaborar, los extraterrestres se irán. Nuestros mísiles les atacarán, pero todo se detendrá. ¡Ellos tienen una tecnología tan potente y tan superior a la nuestra que solo un tonto podría creer que puede ganar contra ellos!.
Explica también que nosotros, como nuestros hermanos cósmicos, no tendríamos que trabajar, tendríamos que ocuparnos solo de investigación, como hace Pier Giorgio, de leer y estudiar. Tendríamos que dejar todo trabajo en manos de los robots. Tendríamos solo que contemplar, conocer, viajar, ocuparnos de arte, escritura. ¡Esto tendría que hacer el hombre, no ser esclavo! Giorgio nos explica que la vida es así en otros mundos, viven de conocimiento, arte, belleza, recitación, música y el trabajo lo hacen las máquinas. Afirma que, a pesar del dolor y de las tragedias que marcan la vida, ha elegido de encarnarse en esta existencia. Para él, como para muchas otras almas, no se debe a un castigo, sino que ha sido una decisión consciente. Hemos venido voluntarios a este mundo corrupto, que ansía poseer, que ya no ama más a sus hijos cuando no le sirven más, cuando no le conviene. Vivir en esta sociedad es lo peor que pueda suceder, pero hay que encontrar la fuerza para afrontar cada uno su propio camino, intentando despertar conciencias. Después, si decide no hacerlo, cada uno tendrá que dar cuentas de sus acciones.
Y un niño, de entre el público, le pregunta a Giorgio si puede tocar su violín. Giorgio sonríe y dice que los niños son la representación de Dios en la tierra, porque con su espontaneidad, sin esquemas mentales ni prejuicios, viven la vida espontáneamente y con el corazón abierto. Según Eugenio Siragusa, un niño se puede considerar puro hasta los 14 años.
Giorgio expresa con fuerza lo que siente y explica que un niño que nace cojo o enfermo en realidad es Cristo que se está encarnando para purificar nuestros pecados, nuestras miserias. ¡Ay de aquellos que osen decir que están descontando un Karma!
Pier Giorgio menciona que por la mañana se había hablado de Alessandro, conde de Cagliostro, del conde de Saint Germain y de Louis-Claude de Saint-Martin y le pregunta a Giorgio si se acuerda de la carta de Voltaire que el conde Richard De Chamfray le dio a Eugenio.
Conmovido Giorgio revela que fue Eugenio el que le regaló esa carta. La carta representa la despedida de Voltaire a Saint-Germain y al final revela que se encontrarían después de 300 años. Voltaire habla de máquinas volantes y de imágenes que hablan (probablemente los monitores). Voltaire ha personificado a un personaje extraordinario de nuestros tiempos. Formaba parte de la obra, era delegado de Eugenio, llevaba el anillo de Voltaire y la estrella. Se llamaba Angel Franchetto.
Durante la última sangración Giorgio, destruído por el dolor y el cansancio, sentía que el Maestro le susurraba al oído: "ETERNIDAD". Solo esto... de esta sola palabra entendemos: "¡NOSOTROS SOMOS TODOS ETERNOS! ¡El don más grande que Dios nos ha dado es el CONOCIMIENTO! Es decir, que si ahora tenemos el conocimiento y somos inmortales, ¿por qué sufrimos y nos odiamos? ¡Si somos realmente conscientes de nuestra eternidad, cualquier sufrimiento físico no nos puede impedir que seamos felices!
Este es el ejemplo que Jesús nos ha dato. Mientras padecía en la cruz, sonreía e imploraba piedad para sus asesinos.
Si en nuestra vida tenemos muchos sufrimientos, nos vemos con grandes problemas que afrontar, que nos causamos nosotros mismos, o por karma, o por la misión que tenemos en esta vida, o por quien nos persigue, nos odia, enfrentemos la vida con fe, amor y coraje y no nos olvidemos nunca de que somos seres inmortales. Nosotros tenemos que ser felices en el amor de Cristo que nos ha dado esta eternidad... Él nos ha ofrecido con su vida el ejemplo de Amor e inmortalidad. ¡Nosotros, como señal de reconocimiento y gratitud hacia Él, tenemos el deber de ser hermanos, unidos y afectuosos! Cuando no nos amamos y nos dividimos, nosotros Le crucificamos otra vez. Giorgio exhorta a los presentes a que no renieguen su dolor, a enfadarse, a discutir, pero conscientes de que somos eternos y tenemos que estar unidos por él en Su amor.
Giorgio concluye diciendo a todos que cuando morirá nos dará la prueba de nuestra inmortalidad encendiendo y apagando las luces de nuestra casa.
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