La gobernadora Vidal oficializó un nuevo aumento del 40% en la tarifa de Aguas Bonaerenses, un servicio absolutamente deficiente que ya alcanza una suba del 180% desde que gobierna Cambiemos la provincia de Buenos Aires.
Mientras miles y miles de bonaerenses denuncian permanentemente la falta de suministro y la contaminación en la red de agua, la gobernadora no solo no exige a la empresa que mejore las condiciones del servicio, ni avanza con las inversiones necesarias, sino que les responde con más aumento en las tarifas.
Esta suba, es una más en un acumulado que explica los problemas que tiene la economía. Al momento la electricidad aumentó %1500, el gas %1297, el agua $664, los peajes %623, el transporte %105 y las prepagas %88. Estos aumento se dan al calor de negociaciones salariales que el Gobierno Nacional y el Provincial proponen estén por debajo del índice inflacionario.
Cuando la apuesta económica del gobierno de atracción de inversiones fracasa, el tan cuestionado consumo es el único motor que sostiene el empleo y la actividad productiva. Con estos aumentos, y con las negociaciones salariales a la baja tal cual las plantea el gobierno lo único que vamos a encontrar es un prolongado estancamiento con sostenimiento inflacionario producto de los aumentos, la devaluación y el mantenimiento de la estructura de costos deficiente. Un "cóctel" peligroso que pone en riesgo la calidad de vida de la mayoría de los vecinos.
¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar esta presión a nuestros bolsillos?



