Dos docentes de Campana se presentaron espontáneamente a declarar y ayudaron a encausar la investigación sobre la ciudadana china que desapareció luego de arribar al aeropuerto de Ezeiza desde Estambul.
Fue a fines de enero cuando la desaparición de Zhong Qin Sun (60), y el desesperado pedido de ayuda de sus familiares ocupó la sección Policiales de la mayoría de los medios nacionales. Su cuerpo sin vida, fue encontrado dos semanas después, a 7 kilómetros del aeropuerto de Ezeiza, en un arroyo que atraviesa un bosque cerrado.
Marcelo Sansone y su esposa Roxana Gómez, ambos vecinos de Campana y docentes de la primaria del colegio Armonía, fueron protagonistas de la historia al presentarse espontáneamente a declarar para aportar algo de luz al misterioso caso que tuvo el peor de los desenlaces.
"Cuando vimos en el diario que la estaban buscando y que Juan Carr apelaba a la solidaridad de la población para encontrarla, automáticamente llamamos a Red Solidaria. Ellos nos pusieron en contacto con la fiscalía a cargo de la investigación", relató Marcelo a La Auténtica Defensa.
A partir de ese momento, la pareja campanense tuvo que trasladarse a Ezeiza en dos oportunidades para declarar y también experimentó por varios días el asedio de los medios de comunicación. En la fiscalía les agradecieron a Marcelo y a Roxana que se hayan presentado espontáneamente a declarar. "Nos dijeron que no era frecuente, que la gente no se involucra. También me señalaron que nuestro aporte sumó para encausar la investigación y no dispersarse en otras hipótesis", comentó. Y agregó: "Algún amigo me preguntó si no estábamos locos, por qué nos habíamos metido en ese lío. Es un poco raro y triste que la solidaridad sea la excepción y no la regla. Roxana y yo somos docentes y, por vocación, siempre estás a disposición del alumno que es un otro. Es decir, el otro nos interesa, no nos es indiferente. Si el otro es un hijo que perdió a su madre y está en vos aportar algún dato para que la encuentre ¿cómo te lo vas a callar? La vida es una rueda: todos algún día vamos a necesitar de alguien más".
18 HORAS
Ambos docentes coincidieron con Zhong Qin Sun ("María") en el vuelo Estambul – Buenos Aires de Turkish Airlines que arribó a Ezeiza el 18 de enero a las 22.30. Ellos venían de Lisboa, y ella desde Shangai. "Yo -relata Marcelo Sansone- viajaba en asiento de adelante y mi esposa a su lado. Fue Roxana, y no tanto yo, quien más la asistió durante las 18 horas de vuelo. La mujer se encontraba como perdida y con ansiedad por llegar. Incluso fue al baño y en vez de volver para su asiento, agarró para el otro lado del avión y mi señora la fue a buscar. Hablaba poco español y el personal a bordo tampoco sumó mucho: más bien nos preguntaron si la señora nos estaba molestando".
Ya en Ezeiza, Marcelo y Roxana ayudaron a "María" a identificar su equipaje. "Le dijimos que nos esperara, que íbamos a buscar nuestras valijas. Cuando nos quisimos acordar, no la vimos más. Esperamos un rato en la salida. Asumimos que ya se había encontrado con algún familiar, y nos vinimos para Campana".
Luego del hallazgo, se asumió que "María" pudo haber sufrido algún trastorno neurológico durante el vuelo. Hacía 10 años que vivía en la Argentina. Había ido a China de vacaciones, a visitar a familiares.
“Si el otro es un hijo que perdió a su madre y está en vos aportar algún dato para que la encuentre ¿cómo te lo vas a callar?", dice Marcelo



