Mientras el presidente presentaba en Rusia el relato de un país en el que sólo él, sus ministros y cómplices viven, se militarizaba el Hospital Posadas, se anunciaba el despido de trabajadores en la empresa Bunge, el dólar llegaba a casi 20 pesos, la fuga de capitales acumulaba casi 22 mil millones de dólares, la inflación se estimaba en cerca de un 18%.
Las naftas continúan aumentando cada mes, en la Provincia de Buenos Aires la gobernadora Vidal, en sintonía con el gobierno nacional, también impulsa aumentos en los servicios públicos y despidos en el sector público, cerró la Unidad Ejecutora Provincial que se encargaba del sostenimiento de las escuelas públicas.
A pesar de la suba de las tarifas de la electricidad los cortes de luz continúan, los salarios cada vez más deprimidos frente a los tarifazos, hacen que lxs trabajadorxs se encuentren en situaciones de mayor vulnerabilidad, la incertidumbre de la eventual pérdida de sus empleos genera temor en cada unx de quienes aún mantienen sus trabajos.
Se recortó el acceso a los medicamentos a las personas con HIV, la mortalidad infantil que había ido en descenso comienza a elevarse, se recorta, se ajusta precisamente en los sectores que significan la vida o la muerte de la población, con un nivel de miserabilidad e inhumanidad que no es posible adjetivar.
Si esta es la realidad que tenemos, si así se gobierna, claro que es más fácil gobernar que jugar al fútbol.
Carlos Aguirre / Gigantes de la Patria Grande



