La depresión navideña es mucho más común de lo que uno se imagina. El no haber podido cumplir con los objetivos a lo largo del año, haber sufrido pérdidas sustanciales, tal como una separación desgarradora, divorcio o el fallecimiento de un ser querido pueden ser las causas que desaten el cuco de las consultas psicológicas, la depresión. Los tips para darnos cuenta si alguien a nuestro alrededor pasa por un proceso similar o si somos nosotros los anfitriones de tan temeroso visitante son los siguientes: desmotivación y falta de energía, malhumor permanente, hipersensibilidad acompañada de una visión dramática de los acontecimientos, somatizaciones recurrentes.
Algunos casos vienen acompañadas de agresividad. No todos los deprimidos se echan a dormir todo el día. Un buscapleitos que se tranquiliza luego de armar la batahola puede ser uno de ellos, ya que el enojo suele ser el mejor disfraz para ocultar la tristeza.
Fabiana Daversa
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