Anna Katharina Emmerick (1774-1824) nació en el seno de una familia humilde en el norte de Alemania. A la edad de veintiocho años ingresó en un convento agustino, después de haber trabajado como costurera y sirvienta. En 1813 enfermó, y a partir de ese momento sus estigmas se manifestaron externamente. A lo largo de toda su vida había tenido visiones del presente, del pasado y del futuro. Desde el momento en que quedó postrada en la cama, el poeta alemán Clemente Brentano la visitó diariamente y transcribió las visiones que Emmerick tuvo de la Pasión de Jesucristo.
Ella relataba así las visiones de su infancia:
"Cuando, hacia la edad de cinco o seis años, yo meditaba sobre el primer artículo del Credo de los Apóstoles, ´Creo en Dios Padre, Dios Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra´, todo tipo de imágenes que se remitían a la creación del cielo y de la tierra se presentaban a mi alma. Vi la caída de los ángeles, la Creación de la Tierra y del Paraíso, Adán y Eva, y la Caída del Hombre. Creía simplemente que todos veían esto, como otras cosas que nos rodean. Yo hablaba de esto a mis padres, a mis hermanos y hermanas, a mis compañeros de juego, contaba todo esto ingenuamente, hasta el momento en que me di cuenta de que se burlaban de mí, preguntándome si tenía un libro en el cual todo eso estuviera escrito. Así comencé poco a poco a callar estas cosas, pensando, sin mucha reflexión, que era inoportuno hablar de tales temas; no obstante, no me hice ninguna inquietud particular en cuanto a eso."
Ella vió todo lo referido a la Pasión de Cristo, relatando con minuciosos detalles como si lo hubiera vivido en carne propia, también tuvo infinidad de visiones acerca de la Virgen María, el oscurecimiento de la iglesia católica y la destrucción de la naturaleza.
Una de las visiones acerca de la naturaleza mostraba toda la destrucción que estaba y está realizando el hombre en lo físico y en lo espiritual:
"Vi la tierra como una superficie redonda que estaba cubierta de oscuridad y de tinieblas. Todo se desecaba y parecía perecer. Vi esto con detalles innumerables en criaturas de toda especie, tales como los árboles, los arbustos, las plantas, las flores y los campos. Era como si el agua hubiera sido quitada de los arroyos, las fuentes, los ríos y los mares, o como si ella volviera a su origen, a las aguas que están por encima del firmamento y alrededor del paraíso. Atravesé la tierra desolada y vi los ríos como líneas delgadas, los mares como negros abismos donde no se veía más que algunos charcos de agua en el centro. Todo el resto era un fango espeso y turbio en el cual veía animales y peces enormes atrapados luchando contra la muerte. Iba lo suficientemente lejos para poder reconocer la orilla del mar donde yo había visto antes ahogar a san Clemente. Vi también lugares y hombres en el más triste estado de confusión y de perdición y vi, a medida que la tierra se volvía más desolada y más árida, las obras tenebrosas de hombres que las cruzaban. Vi muchas abominaciones con un gran detalle; reconocí Roma y vi a la Iglesia oprimida y su decadencia en el interior y en el exterior."
Pero lo más importante son las extraordinarias visiones acerca de Jesucristo y su Pasión como por ejemplo:
"Pilatos miró a Jesús con admiración, y le dijo: "¿Tú eres, pues, el Rey de los judíos?". Y Jesús respondió: "¿Lo dices tú por ti mismo, o porque otros te lo han dicho de mí?". Pilatos, sentido de que Jesús pudiera creerle bastante extravagante para hacer por sí mismo una pregunta tan rara, le dijo: "¿Soy yo acaso judío para ocuparme de semejantes necedades? Tu pueblo y sus sacerdotes te han entregado a mis manos, porque has merecido la muerte. Dime lo que has hecho". Jesús le dijo con majestad: "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo, yo tendría servidores que combatirían por mí, para no dejarme caer en las manos de los judíos; pero mi reino no es de este mundo". Pilatos se sintió perturbado con estas graves palabras y le dijo con tono más serio: "¿Tú eres Rey?". Jesús respondió: "Como tú lo dices, yo soy Rey. He nacido y he venido a este mundo para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz"
Continúa el próximo domingo
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