«Pensativo a su frente, cuál si fuera en muda discusión con el destino, iba el héroe inmortal...»
«El cóndor lo miró, voló del Ande a la cresta más alta, repitiendo con estridente grito: "Éste es el grande". Y San Martín oyendo cuál si fuera el presagio de la historia dijo a su vez: "Mirad, ésa es mi gloria".» --Olegario V. Andrade, "El Nido de Cóndores".
Son muy pocos los hechos que en el acontecer de nuestra historia han sido reconocidos, entre ellos encontramos:
- La Revolución de Mayo, porque abrió el camino hacia la emancipación y cambió el principio de la legitimidad del poder.
- La declaración del 9 de Julio, porque hizo efectiva la Independencia.
- Manuel Belgrano, porque fue el creador de la Bandera y su trayectoria es ejemplo de virtudes cívicas.
- Finalmente, José de San Martín, porque su acción militar y su lucidez política, libre de ambiciones personales, puestas al servicio de la libertad de su país y de América hispana, permitieron reconocerlo como un símbolo de la consolidación de los ideales contenidos en los acontecimientos fundadores del decenio de 1810.
En esta fecha se le vuelve a rendir homenaje; a un tiempo igual y distinto a los que se llevaron a cabo en otras épocas, la Nación invoca, por un lado, la tutela de su espíritu para que ilumine las decisiones de quiénes tienen la responsabilidad de regir sus destinos en cumplimiento del mandato popular y, por otro, el recuerdo de su conducta para que sirva de ejemplo a las jóvenes generaciones.
Si en algún lado anida, en este momento, la herencia de San Martín, es en el esfuerzo silencioso de esa mayoría del país que cada día, convencida de los valores de la democracia, no proclama, pero sí ejerce la defensa de su dignidad y libertad.
Los hombres de acción o de pensamiento que como San Martín, realizan grandes cosas, son almas apasionadas que elevan sus pasiones a la potencia del genio y las convierten en fuerzas para obrar sobre los acontecimientos, dirigirlos o servirlos.
Fiel a la máxima que regló su vida: "Fue lo que debía ser" y antes que ser lo que no debía, prefirió "no ser nada".
Hoy, una vez más, se nos hacen presentes las palabras de su Himno: "Grande fue cuando el sol lo alumbraba y más grande en la puesta del sol". Por éso vivirá en la inmortalidad.



