Mi maestra de vida, Gertrudis Lochner, tiene 83 años.
Es una estrella en la tierra. Hija de alemanes, nacida en Córdoba, aprendió a hablar el castellano pasados los cinco años. Fue concertista de harpa, viajó por todo el país y a los veintipico se interesó por la Antroposofía, la ciencia del hombre. Vivió en Europa, tras los pasos de Rudolf Steiner y se consagró sacerdotisa de la Comunidad de Cristianos durante más de cincuenta años. Aclaro que no pertenezco a ninguna comunidad.
Los herméticos somos los chicos rebeldes de todo equipo, las ovejas negras de la familia.
Ella es mi referente a la hora de tomar decisiones, mis lentes de ver bonito, mi musa inspiradora. Fiel lectora del Panóptico, siempre saca lo mejor de mí para que puede transmitírselo a ustedes. Gertrudis es inmensamente lúcida, está feliz por haber nacido mujer y poder llegar a la vejez. No le teme a la vida, menos a la muerte. Espero nuestra cita como quién espera la primavera. Agradezco al universo tener a una sabia a quién pueda preguntarle cosas y, a la vez, compartir un lemon pie. Tengo infinitos abrazos para darle, ojalá viva cien años.
Larga vida a Gertrudis, Viva la Vejez con Sabiduría!
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



