Las arpas ardientes hoy lloran arpegios que son para ti.
Anahí.
Indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí.
Tu raza no ha muerto , perduran tus fueros
en la flor rubí.
La noche, piadosa, cubrió tu dolor.
Y el alba, asombrada,
miró tu martirio hecho ceibo en flor.
Que en Paz descanses, Anahí Benítez.
Hoy la canción de Osvaldo Sosa Cordero cala hondo en nuestros corazones.
Mil flores de ceibo en tu honor, pequeña mujer que no supimos cuidar.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



