Nunca quise traer los recuerdos, aunque todo lo que hayamos realizado forma parte de nuestro presente. Hoy, considero que la actual coyuntura política amerita hacer un análisis de la realidad política argentina, recordando lo acontecido en el largo, mediano y corto plazo de nuestro pasado.
Ello trajo a mi memoria algunas frases que dije en un reportaje publicado en este mismo diario, el 2 de septiembre de 1982. En el tuve la oportunidad de hablar sobre ese momento político que nos ponía nuevamente en el camino de la democracia.
Como anécdota debo comentar que tuve el honor de compartir tapa de esa edición con el Dr. Juan Carlos Pugliese, quien había venido a ofrecer una charla sobre la crisis que en ese momento afectaba el país, y hablaba sobre los proyectos para las distintas áreas de gobierno; y con el Dr. Néstor Caferatta que asumió en esos días como Jefe del Registro Civil de Campana.
Volviendo a lo que manifesté contestando las preguntas del periodista, referencia un poco la historia durante estos treinta y cinco años pasados. El tema era sobre el pensamiento de los jóvenes y no tanto de ese momento. Ante la primera pregunta contesté: "La juventud es la más clara expresión del pueblo de llegar a un punto de convergencia en donde ya no se hable de conservadores, radicales ni peronistas. Se hable solo de Argentinos"….."olvidando todo aquello de nuestro pasado político que sirva para desunirnos".
En otro momento de la entrevista, se habla sobre quienes deberían ser los dirigentes, manifestando entre otras cosas: "…aquellos que denoten un profundo conocimiento cívico y que demuestren con su accionar que efectivamente son hombres de servicio. No debemos olvidar que la función pública no es un comercio. Los funcionarios tienen el deber de velar por los intereses de la Comunidad".
Como se puede ver hace 35 años los problemas eran los mismos. La desocupación y su proyección social era uno de los principales problemas de los dirigentes, lo mismo que en nuestro tiempo; se debían crear nuevas fuentes de trabajo considerando que el Estado debía ser un participante activo en ello; se analizaba también si era más importante mantener a dos millones de desocupados o, aunque aumente el déficit fiscal, hacer obras públicas creando con ello ocupación laboral; en educación se debe encarar la enseñanza en las escuelas y universidades formando profesionales en el verdadero sentir democrático, occidental y cristiano que es una de las bases fundamentales de la sociedad argentina; los jóvenes se identificaban plenamente con el proceso de Institucionalización del país y la necesidad de ser protagonistas de ese proceso. "Somos responsables de lograr para las generaciones venideras un país sólido en el cual se pueda vivir con decoro y libertad", fue la frase vertida. "Debemos olvidarnos de la política de escritorio y salir a la política de comunicación", agrega.
Hasta aquí una somera reseña de esa entrevista realizada por el periodista de la Auténtica Defensa publicada el día 2 de septiembre de 1982.
Hoy, estamos hablando de los mismos problemas, habiendo avanzado el mundo en un desarrollo tecnológico tan o más importante del que comenzó con la rueda, o la creación de la imprenta o la luz eléctrica, la radio, la televisión, llegando hasta las supercarreteras de la información y la nanotecnología. Nosotros no supimos recordar nuestra memoria. Parece que vivimos entre dos mundos, el presente y el futuro, sin recordar que existe el pasado que formó nuestro presente. De nada sirve tener los mejores dirigentes, las mejores intenciones y los mejores planes de desarrollo si no miramos hacia el pasado y aprendemos de cuando nos equivocamos.
Cerraré la presente crónica con la descripción de una publicidad anterior a 1982. En un aviso por televisión de una inmobiliaria había, sentado en el escritorio, un bebé de aproximadamente 6 meses de vida. El titular de la firma, dirigiéndose a quien lo viera y escuchara dijo entre otras cosas: Este es nuestro futuro. Hacia él nos dirigimos. Nuestro pasado hizo nuestro presente. Nuestro presente será nuestro futuro.
No dejen de mirar el pasado. Logren que él sea fertilizante del presente para que podamos finalmente tener el país que queremos para nuestra descendencia.
Julio N. Carreras / Email: jnc44214@gmail.com



