Yo soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño
la que conserva el cariño
para su dueño.
"La Morocha" es una canción de 1905 de Ángel Villoldo sobre música de Enrique Saborido e inicia la serie de análisis de las letras de tango machistas, para hacer reír a las chicas y ponerle los pelos de punta a los chauvinistas. No es que querramos culpabilizar a los autores los hits de comienzo de siglo como los ideólogos e inspiradores de los femicidios actuales, pero tan sólo con leer algunas estrofas de los tangos más famosos, nos percatamos cómo se construyó el imaginario femenino a lo largo del siglo pasado y del actual. "La que no siente pesares y alegre pasa la vida con sus cantares " son dos frases infaustas que anticipan el actual binomio buena onda/mala onda que padece medio país. Si bien es sabido que los ángeles no tienen sexo, el autor sí lo tenía y soñó una morocha que le cebaba mate de madrugada, ,cuando él llegaba de guitarrear con sus amigos, lo esperaba bajo la enramada del ranchito y aún así, lo amaba con pasión.
Chicas posmo, ojo que aunque hayan pasado más de cien años, las cosas no han cambiado tanto . No acepten caramelos de extraños ni se suban a cualquier caballo. El imaginario colectivo no cambia de la noche a la mañana. Y la próxima víctima, se los digo con una mano en el corazón, pueden ser ustedes. Varones, honren a sus mujeres. Cuidémonos entre todos.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



