En el homenaje a los grandes místicos de la Historia no podemos olvidar a Rudolf Steiner, el creador de la Antroposofía, la ciencia del hombre. Con él empezamos a entender otra manera de ver las enfermedades, la naturaleza, el pensamiento, el arte, pero sobretodo la educación. En las escuelas Waldorf, seguidoras del sistema de Steiner encontramos el mayor aporte a la comunidad cuanto a la despadronización del formato convencional de educación.
Los niños en la primaria cuentan con una única maestra que los acompaña en toda su formación. Aprenden música, dibujo, interactúan con chicos con capacidades diferentes y, sobretodo, adquieren herramientas para lidiar con un mundo exigente, sin perder su sensibilidad. No es secta ni religión, razón por la cuál asisten chicos de todas las tradiciones, de norte a sur del planeta. Éste austríaco nacido en 1861 dejó su legado en libros maravillosos como La Ciencia Espiritual , Teosofía, Filosofía de la Libertad y Verdad y Ciencia. En Argentina la antroposofía trabaja en el área de la medicina, euritmia, arteterapia, cultivos orgánicos y muchos colegios empiezan a utilizar el sistema educativo Waldorf, con la intención de crear nuevos ciudadanos, más conectados con interioridad y menos formateados para el mundo que se viene.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



