Invitado por la Cátedra de Fotografía, y con el auspicio de la Municipalidad de Campana, el fotógrafo y documentalista de Chivilcoy brindó una clase abierta en la que presentó sus principales ensayos alimentados de 30 años de extrema sensibilidad.
"Todos los pueblos, tienen su loco. Ahora, en el centro de Campana, tenemos uno muy particular, que toma hojas de diario y las va desplegando contra los cordones, planchándolos con el agua… son verdaderas intervenciones. Parece que es bastante malhumorado. Mi hija me ha contado que alguna vez, junto a sus amigas, se lo quedaron mirando mientras desplegaba sus hojas de diario, y que las echó de mala manera. Estábamos hablando de esto con Daniel en mi living, cuando escuchamos ruido de papel en la vereda. Nos asomamos por la ventana y era el loco, nomás. Fui a buscar algo a la cocina, y cuando vuelvo al living, Daniel ya no estaba. Veo que la puerta de calle está abierta. Salgo, y me encuentro que Daniel estaba hablando con el loco de los diarios, sentado en el cordón de la vereda, como si fueran amigos de toda la vida".
Así, su amigo y titular de la Cátedra de Fotografía de la Escuela de Arte de Campana, Roberto De Paoli, presentó a Daniel Muchiut el sábado por la tarde donde el plan era hablar de fotografía. Pero con Muchiut, eso fue imposible o más bien, lo menos importante esa tarde. Porque para Muchiut, su técnica, las luces, la cámara utilizada, o si color o blanco y negro no son tema. El tema de Muchiut es "el otro" y a través del otro, llegar a uno mismo.
"No hice nada especial para ponerme a charlar con ese hombre, el loco de los diarios. Sólo me agaché, porque estaba arrodillado haciendo lo suyo, para ponerme a su altura y lo miré a los ojos. Tal vez a ustedes los echan porque lo miran desde su prejuicio, y él lo percibe. ¿Cómo reaccionarían ustedes si alguien los ve por la calle y esa persona, tu vecino, cruza de vereda o los mira como un bicho raro y no como a otra persona?", dijo Muchiut. Y empezó la misa.
El solitario y visceral piano de Keith Jarret registrado en vivo durante el ya mítico concierto de Colonia fue la banda de sonido para la proyección de las principales imágenes que alimentaron los ensayos fotográficos de Muchiut a lo largo de los últimos 30 años, la mayoría generados sin moverse de Chivilcoy y en blanco y negro.
Así, entre otros, desfilaron por la pantalla del SUM de la Ricardo Carpani "Hombres de barro", "Historias de bares", "Los hijos de la tierra", "La fábrica", "Vida de perros", "Las flores del mal", "Simplemente María", "El matador y María" "El geriátrico", y "La vida de Oscar".
Según comentó, este último trabajo, "La vida de Oscar", lo dio por terminado hace poco tiempo atrás, luego de 18 años de registros del personaje que vivía al costado de un camino de tierra, en las afueras de Chivilcoy, y con una pila de desechos por todo hogar.
"Oscar –explico Muchiut- era un ermitaño, cirujeaba. Prácticamente no hablaba con nadie. Ni conmigo, que me dejaba tomarle fotos. Con los años, supe que ese lugar donde vivía, al borde del camino, era donde lo habían dejado tirado durante la dictadura. Lo habían dado por muerto. Y así se comportaba. Hoy, después de 18 años de conocerlo, estoy convencido que lo que a Oscar lo mantuvo vivo fue el amor que recibió de los perros callejeros".
Muchiut explicó que, a veces, los temas que elige para sus ensayos, son el resultado de hechos que lo conmueven profundamente. Disparadores. Así, por ejemplo, "Las flores del mal" son fruto de las noticias de la guerra de Kosovo. "Pasé –dijo- por un campo de girasoles ya cosechados. Y vi como una flor marchita se apoyaba sobre otra. Me pareció que era una madre consolando a su hijo".
Ya sobre el final (y luego de casi 2 horas con unas 200 personas como auditorio), comentó que está trabajando en un nuevo ensayo que tiene que ver con la vida de los trabajadores bolivianos en las quintas del Chivilcoy. "No sé bien por qué empecé ese trabajo. Tal vez esté hablando de mi abuelo, a quien no conocí y era italiano. Uno puede decir que nada que ver una cosa con la otra. Pero él también, fue inmigrante y vino sin nada. Como ellos".
Roberto De Paoli y su amigo Daniel Muchiut ayer, en la Escuela de Arte
Viejo en la mesa, Del ensayo "Historias de bares"
Cama, Del ensayo "El geriátrico"
Puerta, Del ensayo "La vida de Oscar"
“The beautiful is always bizarre."
— Kaya???? (@HurricaneKaya) 8 de junio de 2017
? Charles Baudelaire
The Flowers of Evil
Daniel Muchiut pic.twitter.com/i988h3jeQE



