Con golazos de Burzio y Cérica se impuso 2-1 como visitante y estiró su invicto a cuatro juegos sin derrotas. Y si el viernes vence a Central Córdoba como local, asegurará su permanencia en el Nacional B.
Suma y crece. Gana y se afianza. La historia de estas últimas presentaciones de Villa Dálmine es tan positiva que prácticamente ha enterrado aquella racha de seis derrotas consecutivas que terminó hundiéndolo en la lucha por la permanencia desde principios de mayo. Sí: el Violeta ha dejado de ser aquel equipo que naufragaba por el Nacional B para convertirse hoy en un rival incómodo para cualquier equipo a partir de una identidad que, claro está, puede discutirse desde lo estético, pero no desde los resultados. Es que, con sus limitaciones y ausencias, el elenco de Felipe De la Riva ha sumado 15 puntos en sus últimos nueve juegos (4 victorias, 3 empates y 2 derrotas) y está invicto en sus últimas cuatro presentaciones (dos triunfos y dos igualdades). Así no sólo engrosó su promedio y se recuperó en esa tabla (está 11º), sino que el próximo viernes, cuando reciba a Central Córdoba de Santiago del Estero, tendrá la oportunidad de asegurar la permanencia en caso de victoria.
Este panorama quedó delineado ayer luego que Villa Dálmine venciera 2-1 a Almagro por esta fecha 41 del Nacional B, cortando además una racha de 24 años sin triunfos como visitante sobre el Tricolor.
Fue una victoria que consiguió a partir de lo realizado en el primer tiempo, cuando se adelantó 2-0 en el marcador gracias a los golazos de Pablo Burzio y Ezequiel Cérica. Y pudo haber sido más amplia la diferencia en esa primera mitad, porque el Violeta, otra vez, se agrupó correctamente en defensa y contó con espacios para explotar el despliegue y la velocidad de su dupla de ataque, siempre al acecho para inquietar al arquero Limousin.
En cambio, en el complemento, el equipo de nuestra ciudad no pudo sostener ese rendimiento, dejó crecer a Almagro y entonces debió "bancar" una diferencia que recortó Nicolás Reniero, pero que se mantuvo hasta el pitazo final de Fabricio Lloret, cuando todos, jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes, apretaron fuertes los puños. Y no era para menos: Villa Dálmine dio otro paso enorme en busca de su objetivo.
EL PARTIDO
Villa Dálmine saltó al campo de juego con un solo cambio (Cérica por Carboni) y sin novedades en el aspecto táctico: un 4-4-2 plantado para presionar alto y tratar de generar espacios en ofensiva. Sin embargo, en los primeros minutos, Almagro rompió bien la primera línea y logró ensanchar el campo, especialmente por su izquierda, con las trepadas de Iglesias y la presencia de Barboza, quienes metían la pelota en el área y obligaban a trabajar al binomio Coronel-Zamponi.
El Violeta pudo salir de esa situación a los cinco minutos, cuando Coronel recuperó y no revoleó, sino que recorrió varios metros, levantó la cabeza y ubicó a Cérica, quien escapó hasta la puerta del área, donde fue derribado.
Esta acción marcó dos cuestiones claves de la primera parte. Porque, por un lado, quedó claro que Almagro no quedaba bien ordenado en el retroceso. Y porque le dio al equipo de nuestra ciudad un tiro libre muy peligroso que Formica volvió a patear con precisión, aunque esta vez Limousin alcanzó a estirarse contra su palo para rozar el balón y desviarlo al córner.
Esa situación despertó a Villa Dálmine, que ganó confianza para los minutos siguientes, pudo jugar en campo rival y hasta animarse a manejar el balón con el tándem Formica-Figueira por izquierda (así generó tres córners casi seguidos en aquel sector).
Y ese crecimiento se iba a terminar de plasmar a los 16 minutos, cuando Núñez recuperó y lanzó una gran habilitación para Pablo Burzio, quien escapó por derecha y definió cruzado, pero sin fuerza, cara a cara con el arquero Limousin, que pudo desviar el remate.
Almagro quería ser prolijo en la salida, pero no encontraba los caminos y terminaba retrocediendo hasta su arquero, quien debía despejar largo. Y en esa búsqueda, el Tricolor se desordenaba y permitía, por ejemplo, que el Violeta le manejase el balón, como en esa acción a los 22 minutos en la que toquetearon entre Palma y Burzio y que terminó con un remate débil de Cérica desde la medialuna del área.
Estaba al acecho el elenco dirigido por De la Riva. Y en la acción siguiente le iba a hacer pagar los desacoples a Almagro. Fue a los 23 minutos, cuando Formica despejó alto sobre el círculo central, donde Cérica bajó la pelota para Burzio, quien sólo tenía a Di Benedetto como oposición. Y el cordobés lo limpió magistralmente, tocando de primera por un costado y yendo a buscar el balón por el otro. Así encaró en completa soledad a Limousin, al que eludió ingresando al área para luego definir con el arco vacío.
El Violeta se ponía en ventaja y le daba al local un golpe que podía ahondar sus problemas. Encima, Burzio ganó mayor confianza y su despliegue y capacidad para atacar los espacios se hacían cada vez más notorios.
El nerviosismo se notaba en Almagro y Scatolaro estuvo cerca de ver la roja por una fuerte entrada a Alsina en la mitad del campo. Esa acción generó un tiro libre en el que Palma sorprendió abriendo para Burzio y yendo a buscar la devolución para ensayar un remate que no terminó de complicar a Limousin.
Minutos después, la presión alta le permitió al Violeta recuperar otro balón e iniciar una réplica que Cérica finalizó con un remate lejano luego de no aprovechar algunas opciones de pase que tenía a ambos costados.
Pero "Pastel" tendría revancha. Y qué revancha. Iban 40 minutos cuando en campo propio logró guapear y ganar un balón dividido para escapar por derecha, recorrer 50 metros y sacar, desde una posición cerrada, un sablazo cruzado que se colgó del ángulo del segundo palo.
Y si Almagro no encontraba la brújula, después de ese mazazo se complicó todavía más. Por eso, en los cinco minutos finales de la primera parte, Villa Dálmine dispuso de dos avances claros que pudieron haber redondeado un 3-0 tranquilizador.
Lo mismo ocurrió en los segundos iniciales del segundo tiempo, porque una nueva combinación entre Cérica y Burzio finalizó con el cordobés rematando al segundo palo y obligando a una reacción magnífica de Limousin para enviar el balón al córner.
Fue, quizás, la última oportunidad clara de gol que tuvo el Violeta. Es que en el segundo tiempo, y especialmente a partir de los ingresos de Oviedo y Reniero, se replegó más de la cuenta y como Burzio y Cérica fueron sintiendo el trajín, el arco de Limousin le fue quedando cada vez más lejos.
Encima, a los 12, Reniero descontó tras "cachetear" un centro de Barboza que cayó en la espalda de Zamponi y un metro delante de la posición de Castellano, quien quedó a mitad de camino.
La mínima diferencia envalentonó a Almagro e hizo que Villa Dálmine apretara los dientes y luchara cada posesión, pero prácticamente sin posibilidades de volver a contar con esas rápidas transiciones defensa-ataque que tan buenos dividendos le dieron en la primera parte.
Y el Violeta aguantó nomás. Se agrupó en su campo, rechazó cada envío al área (apenas uno, de pelota parada, cruzó peligrosamente entre varias piernas) y, ya en tiempo adicionado, el juvenil José Castellano respondió cuando lo llamaron, atrapando primero un peligroso centro ante la arremetida de Chávez; y conteniendo luego, en dos tiempos, un remate cruzado que ensayó Reniero en la última acción de peligro que tuvo Almagro.
Por eso, cuando Fabricio Lloret marcó el final del encuentro, muchos cuerpos se aflojaron y liberaron tensiones de este partido y también, por qué no, de una situación apremiante que, afortunadamente, empieza a quedar atrás.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
ALMAGRO (1): Christian Limousin; Emiliano Ronconi, Nicolás Sansotre, Matías Di Benedetto, Adrián Iglesias; Matías Ruiz Sosa, Federico Sardella, Mauro Sacatolaro, Emanuel Barboza; Francisco Grahl y Mateo Acosta. DT: Edgardo Martini. SUPLENTES: Bruno Centeno, Franco Quiroz, Ezequiel Piovi, Ariel Chaves, Pablo Vergara, Nicolás Oviedo y Nicolás Reniero.
VILLA DÁLMINE (2): José Castellano; Juan Alsina, Ariel Coronel, Rubén Zamponi, Lautaro Formica; Fabrizio Palma, Diego Núñez, Federico Recalde, Jonathan Figueira; Pablo Burzio y Ezequiel Cérica. DT: Felipe De la Riva. SUPLENTES: Francisco Mastrángelo, Luciano Recalde, Horacio Falcón, Leonardo Cisnero, Lucas Favalli, Juan Manuel Mazzocchi y Leonardo Carboni.
GOLES: PT 23m Pablo Burzio (VD) y 40m Ezequiel Cérica (VD). ST 13m Nicolás Reniero (A).
CAMBIOS: ST 8m Oviedo x Grahl (A) y Reniero x Acosta (A); 19m Falcón x Palma (VD); 23m Mazzocchi x Burzio (VD); 31m Chávez x Ruiz Sosa (A); y 37m Carboni x Cérica (VD).
AMONESTADOS: Iglesias, Scatolaro y Ronconi (A); Alsina, Burzio, Falcón y Núñez (VD).
CANCHA: Almagro.
ÁRBITRO: Fabricio Lloret.
Pablo Burzio se apresta a eludir al arquero para marcar el 1-0.
Un invicto que duró 238 minutos
El juvenil José Castellano (cumplirá 21 años en diez días) recibió ayer su primer gol en Primera División. El arquero Violeta debutó contra All Boys con la valla invicta, logro que repitió luego frente a Ferro Carril Oeste. Sin embargo, ayer no pudo continuar con esa racha que se quebró a los 13 del segundo tiempo, cuando Rainero estuvo rápido para buscar un centro a espaldas de Zamponi y anticiparlo con un toque de cachetada.
Igualmente, Castellano volvió a tener otra sobria actuación, apareciendo especialmente en tiempo de descuento para quedarse con dos pelotas complicadas que pudieron derivar en el empate de Almagro.
Feliz regreso a Campana, con tres puntos importantísimos adentro. #VamosViola pic.twitter.com/OKcTwcEagV
— Club Villa Dálmine (@VillaDalmineOK) 1 de julio de 2017
#Imágenes ?? | Los once titulares de Villa Dálmine en la victoria de hoy 2-1 frente a Almagro. pic.twitter.com/Gd6dTU6PlH
— Club Villa Dálmine (@VillaDalmineOK) 2 de julio de 2017
#Final | Por la fecha 41 del Nacional B, Villa Dálmine le ganó 2-1 a Almagro como visitante con goles de Burzio y Cérica. #VamosViola
— Club Villa Dálmine (@VillaDalmineOK) 1 de julio de 2017
#Suplentes
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12. Mastrangelo
13. Recalde L
14. Falcon
15. Cisnero
16. Favalli
17. Mazzochi
18. Carboni
DT: F. De la Riva



