El presidente Mauricio Macri popularizó la frase "te la debo" como respuesta a alguna pregunta que no sabe o no quiere responder. Esta frase dudosamente ocurrente y posiblemente pensada por Durán Barba, resultó ser una de las principales característica de este gobierno. Lo debe todo.
Al acelerado crecimiento de la deuda externa para cubrir la desfinanciación del estado por las incesantes transferencias de ingresos de las mayorías populares a los grupos más concentrados de la economía, quienes en lugar de invertir en nuestro país fugan capitales al exterior se acaba de sumar la emisión de bonos en dólares a 100 años de plazo por 7.250 millones, una nueva deuda a la medida de los inversionistas, tanto es así que se colocaron de inmediato pero pagando el 90% de su valor nominal.
La tasa que el estado argentino pagará es del 7,125% anual sobre el valor nominal, o sea que como estos bonos se pagaron por debajo de su valor nominal, el rendimiento real sobre lo invertido será del 7,9% por año, interés muy por encima del pagado por otros países que han emitido deuda por el mismo plazo (Belgica e Irlanda 2,5% y México 5%).
Los intereses pactados significan que nuestro país deberá pagar 196 millones de dólares anuales por 100 años y los tomadores de estos bonos habrán recuperado su inversión en 14 años y durante otros 86 años seguirán cobrando 196 millones al año. Un negoción.
Por estos 6.525 millones de dólares cobrados (el 90% de 7.250 millones) terminaremos pagando 19.600 millones de dólares de intereses. Estamos endeudando hasta nuestros bisnietos sin saber para que lo pedimos.
Como si esto fuera poco, también está creciendo en forma alarmante la deuda interna. Con el reciente cierre de la planta que la empresa alimenticia multinacional PepsiCo tiene en Florida, 600 trabajadores y sus familias se suman a los desocupados ya existentes. Pese a la promesa hasta ahora incumplida de una lluvia de inversiones que vendrían del exterior, lo que se ve es que ni siquiera las empresas que están en el país, tanto multinacionales como nacionales invierten en el país, sino que siguen prefiriendo llevarse la plata afuera.
También en estos días la empresa MSCI publicó su "2017 Market Classification Review", el informe en el que comunica la calificación financiera internacional. En dicho informe MSCI mantuvo a la Argentina en la categoría de "mercado fronterizo" cuando el gobierno y los mercados tenían la expectativa de que la banca internacional elevara la categoría a "país emergente"
Evidentemente, ni la devaluación de 2015, ni la eliminación de controles financieros, ni la reducción de impuestos a sectores de altos ingresos, ni la suba de las tasas de interés, ni la baja de salarios, ni el blanqueo de capitales, ni la colonización de la justicia, ni el blindaje de los grandes medios de comunicación e incluso la emisión de deuda a 100 años fueron suficientes para convencer a los capitales internacionales de que la Argentina es una economía segura para invertir. La lluvia de inversiones mi siquiera es una garúa.
Como diría el presidente, a las inversiones también "te las debo".



