Como local, Villa Dálmine igualó sin goles ante el escolta Guillermo Brown de Puerto Madryn. El Violeta dejó una mejor imagen que su rival, pero no tuvo claridad en los metros finales. El miércoles visita a All Boys por una nueva fecha.
Dada la derrota sufrida en Adrogué y la situación inestable en la que se encuentra, el punto que Villa Dálmine cosechó el viernes frente a Guillermo Brown de Puerto Madryn fue positivo. No sólo porque enfrentó al escolta del campeonato, sino porque además dejó una mejor imagen que el elenco patagónico y pudo terminar con el arco invicto por segunda vez consecutiva en Campana. Incluso, con sus limitaciones a cuestas, mostró más ambición y fue el que más presionó en busca de la victoria. Sin embargo, sus dificultades para la elaboración y la falta de desequilibrio en los metros finales, lo dejaron sin la posibilidad de poder llegar a ese gol que merodeó, principalmente, en los primeros diez minutos de la segunda parte.
Pero lo dicho: el punto le suma al Violeta, que debe valorar cada "poroto" en su objetivo de engrosar su promedio para tratar de asegurar cuanto antes su lugar en el Nacional B. En ese sentido, el miércoles tendrá otro partido clave, porque enfrentará como visitante a All Boys, otro equipo complicado con la zona roja. Y en esos encuentros, se sabe, lo importante es no perder. Por ende: seguir sumando. Como el viernes.
EL PARTIDO
A pesar de los dos cambios anunciados en Villa Dálmine (Luciano Recalde por el suspendido Zamponi; y Diego Núñez por el "tocado" Falcón), Felipe De la Riva no varió el esquema y las modificaciones sólo fueron de nombres. Incluso, Núñez se paró por detrás de Fede Recalde, punta de lanza de la presión que intentó el Violeta ante un rival que, a diferencia de su presentación anterior, optó por utilizar un "doble 5" de características defensivas (el tandem Sánchez-Rivadero)
Así, en los primeros minutos, salió un encuentro en el que ambos equipos se midieron, con un Guillermo Brown que no tuvo inconvenientes en utilizar largos bochazos para saltear la presión y evitar que aparecieran espacios que pudieran ser aprovechados por Burzio y Cérica.
Entonces, en sus primeros 20 minutos, el juego no ofreció situaciones de riesgo. Apenas un par de centros por lado: uno que Dematei rechazó en apuros ante la presencia de Cérica; y otro que cabeceó el grandote Figueroa, pero que detuvo Otarola sin problemas.
La primera jugada de peligro real fue a los 27 minutos: un gran contragolpe del elenco de Puerto Madryn tras un córner a favor de Villa Dálmine. Luego del rechazo, Mosca escapó por izquierda, evitó el corte de Fede Recalde y la acción concluyo con un centro atrás de Bauman que conectó Strada sin la fuerza necesaria para complicara a Otarola.
La respuesta del Violeta fue a los 31, cuando Burzio ganó un balón, escapó y llegó exigido a puntear su definición ante el achique de Mehrig. Después de esa acción, el equipo de nuestra ciudad lució mejor plantado en el terreno, especialmente porque pudo recuperar alto y limpiar algunas pelotas en la salida para poner a correr a Burzio y Cérica para exigir al fondo visitante.
Pero no pasó de eso y, entonces, en ese tramo final de la primera parte, la acción de mayor peligro de Villa Dálmine fue un violento remate de 25 metros de Fabrizio Palma que salió pegado al palo derecho del arquero Mehrig, cuyo vuelo era estéril ante la calidad del disparo del rosarino.
En el arranque del complemento, fue nuevamente el equipo de De la Riva el que salió con mayor decisión, mientras Guillermo Brown priori-zaba el orden por sobre cualquier otra intención. Como si el empate no le disgustara. Incluso, las primeras llegadas fueron del Violeta: un remate débil de Burzio; una acción individual de Fede Recalde, quien estuvo cerca de quedar de frente al arquero entre varios rivales; un cabezazo alto de Cérica; y un zurdazo de Pastel que, por el pique, complicó a Mehrig. Todo en los primeros diez minutos.
Pero en ese buen andar (con Fabrizio Palma como estandarte) también se escondía uno de los déficits del Violeta: los problemas para encontrar claridad o desequilibrio individual en los metros finales. Porque a pesar de presionar constantemente y merodear el área visitante, no podía hilvanar combinaciones que desestabilizarán al fondo de Guillermo Brown.
Entonces, con el correr de los minutos, se fue desgastando, perdió intensidad y también presencia en la mitad de la cancha, permitiendo que los de Puerto Madryn pudieran salir y hasta llegar a las inmediaciones de Otarola en algunas pelotas aisladas, especialmente con el ingreso de Giordana, que le agregó otra referencia de corpulencia junto a Figueroa.
Pero la realidad fue que el partido ingresó en una meseta en la que si ninguno se equivocaba, todo terminaría en empate sin goles. Y eso fue lo que sucedió, a pesar de ese gran tiro libre de Fórmica, que encontró la llegada de Luciano Recalde por el segundo palo (incómodo, intentó definir de "cachetada").
No mucho más. Porque Guillermo Brown se conformó con el punto y porque el Violeta no tuvo resto para volver a mostrar aquella intensidad de los primeros quince minutos de la segunda parte. Así, se quedó con un punto que vale si el análisis parte de haber enfrentado al escolta del campeonato. Pero, a la vez, un punto con sabor agridulce, porque de los dos equipos, fue el que intentó más y el que mostró mejores intenciones. Por lo pronto, Villa Dálmine volvió a sumar. Y necesita seguir haciéndolo para darle valor a cada unidad cosechada en esta parte final de campeonato que transita con la intranquilidad de saber que todavía no tiene garantizado su lugar en la divisional.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DÁLMINE (0): Fernando Otarola; Juan Alsina, Ariel Coronel, Luciano Recalde, Lautaro Formica; Fabrizio Palma, Diego Núñez, Federico Recalde, Jonathan Figueira; Pablo Burzio y Ezequiel Cérica. DT: Felipe De la Riva. SUPLENTES: Francisco Mastrángelo, Jorge Demaio, Horacio Falcón, Franco Otta, Lucas Favalli, Juan Manuel Mazzocchi y Leonardo Carboni.
GUILLERMO BROWN (0): Andrés Mehrig; Franco Flores, Tobías Albarracín, Lucas Landa, Nicolás Dematei; Román Strada, Sergio Sánchez, Marcos Rivadero, Claudio Mosca; Jonathan Bauman y Tobías Figueroa. DT: Gastón Esmerado. SUPLENTES: Leandro Caballero, Lucas Argüello, Matías Galvaliz, Carlos Torres, Ignacio Cacheiro y Santiago Giordana.
GOLES: no hubo.
CAMBIOS: ST 10m Cacheiro x Strada (GB); 21m Giordana x Bauman (GB); 24m Falcón x Núñez (VD); 29m Mazzocchi x Burzio (VD); 42m Otta x Palma (VD); 43m Torres x Mosca (GB).
AMONESTADO: Núñez y F. Recalde (VD).
CANCHA: Villa Dálmine.
ARBITRO: Ramiro López.
ASISTENTES: Mariano Rossetti y Adrián Fonzo.
El miércoles, el Violeta visita a All Boys.
FABRIZIO PALMA JUGÓ COMO VOLANTE POR DERECHA Y FUE UNO DE LOS PUNTOS MÁS ALTOS DEL VIOLETA ANTE GUILLERMO BROWN. UN REMATE SUYO EN EL PRIMER TIEMPO FUE UNA DE LAS SITUACIONES DE MAYOR PELIGRO.
CARUSO LOMBARDI EN LA PLATEA
Una visita llamativa recibió el estadio de Villa Dálmine en el partido frente a Guillermo Brown de Puerto Madryn: Ricardo Caruso Lombardi. El entrenador, que dirigía a Tristán Suárez cuando el Violeta le ganó la final por el ascenso al Nacional B en 2014, siguió el encuentro desde la platea, donde también se encontraba Mauro Fórmica, jugador de Newell´s y hermano de Lautaro, lateral izquierdo del Violeta.
CARUSO LOMBARDI EN LA PLATEA



