Celebramos porque las conquistas deben ser recordadas por las nuevas generaciones. Celebramos para infundirnos valor. Para no detenernos ante las adversidades. Para abrazarnos con familiares, colegas y amigos. Celebramos para cerrar etapas e inaugurar nuevas. Celebramos porque estar vivo para contarla no es poco y porque deseamos seguir haciéndolo a lo largo y a lo ancho de éste sendero que es la vida. Porque de nada sirve ser feliz solo y la alegría debe esparcirse como la semilla en tierra buena. Celebramos porque somos seres sociales.
Toda convocatoria que congrega en nombre de la paz y la unidad recuerda el cielo en la tierra y de éso se trata lo sagrado. Celebramos porque no tiene sentido alcanzar un objetivo sin alzar la copa, contar la cinta sin alzar los brazos, hacer el esfuerzo sin tener la recompensa.
Celebramos porque los humanos somos agradecidos a la fuerza que nos anima, superior y divina. Por eso levantamos las copas, para incluir a los que partieron, a los invisibles y al mismísimo Dios en el brindis.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



