Superó 2-0 a Atlético Paraná y cortó una racha de cuatro derrotas consecutivas como local. Además, sumó tres puntos fundamentales para confirmar su lugar en la categoría. Cérica y Burzio fueron los autores de los goles.
Para superar a uno de los equipos más flojos del campeonato, Villa Dálmine debió vencer primero a su rival más difícil: el propio Villa Dálmine. Es que preso de sus inseguridades y sus limitaciones futbolísticas, el Violeta había entrado en una telaraña de la que no podía salir en Campana. Por eso, al recibir ayer a Atlético Paraná arrastraba una racha de cuatro derrotas consecutivas como local. Y no podía darse el lujo de llegar a una quinta. Así, la predisposición con la que salió a jugar el encuentro, la capacidad para aprovechar las oportunidades que se le presentaron y el poder mantener el cero en su arco terminan siendo méritos que quedan por encima de su actuación colectiva global, empañada quizás por un segundo tiempo en el que no encontró protagonismo y se limitó a defender.
Y además de ello, los dirigidos por Felipe De la Riva debían también superar la baja de Pablo Ruiz, su mejor carta individual, quien tras informar que no iba a extender su vínculo para el último mes de competencia, rescindiría mañana el contrato que finaliza el 30 de junio.
En ese contexto, y con los promedios acechando, el 2-0 conseguido ayer por Villa Dálmine tiene un valor enorme para un plantel que necesita crecer colectivamente, pero que también necesita que sus individualidades más importantes den un paso al frente y asuman el protagonismo.
Y para ello fue importante la modificación táctica a la que apostó el entrenador, que dejó el 4-5-1 y plantó al equipo con un tradicional 4-4-2 que le permitió a Ezequiel Cérica tener más compañía en los metros finales. Y fue justamente Pablo Burzio, su ladero ayer en ataque, el hombre determinante del primer tiempo, cuando el Violeta sacó la diferencia.
Son aspectos positivos a los que debe aferrarse el equipo para mejorar aquellos en los que todavía presenta falencias. Porque sigue sin encontrar circuitos potables para el juego asociado y porque, como consecuencia de ello, cuando optó por defenderse lo hizo retrasándose mucho en su propio campo, permitiendo que el rival incorpore muchos hombres en ataque y dejando aislado a sus propios delanteros, quedándose casi sin oportunidades claras para contragolpear.
Cuestiones que De la Riva deberá seguir trabajando con sus jugadores. Pero ahora con la tranquilidad que brinda este triunfo, el aire conseguido en la tabla de los promedios y la esperanza de que la tendencia positiva se estire (sacó 7 puntos en sus últimos cuatro presentaciones) en su visita a Adrogué del próximo domingo.
EL PARTIDO
Villa Dálmine salió a la cancha con los cambios anunciados, tanto de nombres como tácticos. Porque Palma se paró a la derecha de Falcón, mientras que Federico Recalde lo hizo unos metros más adelante, como primer eslabón de la presión que intentó ejercer el mediocampo; mientras que Burzio se transformó decididamente en un acompañante para Cérica en los últimos metros.
Y con esa disposición (4-4-2), el Violeta logró en los primeros diez minutos jugar en terreno rival. Incluso, con Alsina predispuesto a trepar por su lateral, pudo generar una situación clara cuando llegó al fondo por derecha (su centro no fue preciso). Después, esa mayor presencia en campo ajena le permitió dividir algunos bochazos largos que terminaron en córners que no supo aprovechar a pesar de ensayar jugadas trabajadas en la semana.
En contrapartida, el equipo de De la Riva mostró muy temprano algunos problemas para defender su costado izquierdo, el sector que elegía Atlético Paraná para trepar el campo y desde donde envió varios centros peligrosos al corazón del área del siempre seguro Fernando Otarola.
Y cuando se asentaba ese escenario, Villa Dálmine logró quebrar el partido a los 18 minutos, en una jugada rápida en la que tuvo precisión en velocidad para aprovechar los espacios que le brindó Atlético Paraná. Porque Figueira filtró el pase para la aceleración de Burzio, quien le ganó la espalda a los centrales y ante el achique del arquero Bonnin le sirvió el gol a Cérica, que llegaba completamente solo por el centro del área.
El pase a la red de Pastelito fue un soplo de tranquilidad para el Violeta, que ganó confianza y comodidad para seguir desarrollando su plan de juego. Incluso, sobre los 30 minutos, Formica y Figueira armaron una combinación de pases por izquierda y le generaron el espacio a Cérica para que Pastel se acomode y pruebe desde las inmediaciones del área con un disparo que se fue muy cerca del palo izquierdo del arquero visitante.
Por entonces, el equipo de nuestra ciudad se mostraba mejor plantado que su rival y empezaba a encontrar grietas a espaldas del "doble 5" visitante, lo que le permitía a Burzio desequilibrar con su velocidad. Sin embargo, el segundo gol llegó porque el cordobés fue a presionar al arquero Bonnín, que falló en el control del balón y perdió ante el delantero Violeta, que quedó en soledad de cara a la red.
Ese segundo tanto fue un golpe anímico para la visita, que había sentido la salida de Cozzoni (se retiró lesionado) y estaba para el nocaut, sobre todo luego de una situación clarísima que desperdició Noir. Incluso, en la última acción del primer tiempo, tras un pase de Palma, escapó nuevamente Burzio, quien esta vez no tuvo claridad para definir cara a cara con Bonnín ni tampoco después para liquidar el rebote.
En el segundo tiempo se dio el trámite esperado: Atlético Paraná se vio obligado a salir más, a tratar de jugar en campo rival, mientras que Villa Dálmine buscó hacerse fuerte en su campo e intentar aprovechar la velocidad de sus puntas. Y aunque en los primeros minutos pareció que el Violeta podía gritar el tercero en cualquier momento, el que creció fue el elenco entrerriano, que empezó a manejar más y mejor el balón, logrando aislar a Cérica y Burzio del resto de sus compañeros.
Sin embargo, al "Gato" le costó generar situaciones claras, porque falló en la profundización final y porque cuando Noir y Morales pudieron cabecear, no lo hicieron con precisión. Por eso, Otarola no pasó sobresaltos.
Entonces, como la visita no lograba ese golpe de efecto, el partido se fue diluyendo entre los esfuerzos de Atlético Paraná por superar su propia impotencia y el deseo del Violeta que los minutos transcurran lo más rápido posible. Así salió un segundo tiempo deslucido, con el local defendiéndose ante un tibio rival que quedó todavía más complicado con su promedio y con un pie en el descenso.
Nada de eso importó en Villa Dálmine. Tenía que ganar y ganó. Y lo hizo con comodidad, mostrando incluso algunos rendimientos individuales que estuvieron por sobre lo que venían ofreciendo en las últimas presentaciones (Burzio y Figueira, especialmente). Algo que demuestra que el equipo puede crecer no sólo en lo colectivo, sino también en lo individual. Síntomas necesarios para ilusionarse con recuperar parte del terreno perdido y asegurar lo antes posible la permanencia en la categoría.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DÁLMINE (2): Fernando Otarola; Juan Alsina, Ariel Coronel, Rubén Zamponi, Lautaro Formica; Fabrizio Palma, Horacio Falcón, Federico Recalde, Jonathan Figueira; Pablo Burzio y Ezequiel Cérica. DT: Felipe De la Riva. SUPLENTES: Sebastián Blázquez, Jorge Demaio, Luciano Recalde, Diego Núñez, Lucas Favalli, Alex Stábile y Leonardo Carboni.
ATLÉTICO PARANÁ (0): Yair Bonnín; Leonardo Morales, Alejandro Manchot, Facundo Quiroga, Maximiliano Piris; Mauro Pajón, Gonzalo Cozzoni, Pablo Vercellino, Alexis Ekkert; Tomás Bolzicco y Enzo Noir. DT: Ricardo Pancaldo. SUPLENTES: Emilio Crusat, Diego Reynoso, Pablo Lencioni, Jonathan Belforte, Sergio Chitero, Sebastián Caballero y Felipe Cadenazzi.
GOLES: PT 18m Ezequiel Cérica (VD) y 42m Pablo Burzio (VD). CAMBIOS: PT 35m Lencioni x Cozzoni (AP). ST Cadenazzi x Bolzicco (AP); 19m Chitero x Pajón (AP); 35m Núñez x F. Recalde (VD); 40m Carboni x Burzio (VD); 46m Stábile x Cérica (VD). AMONESTADO: Alsina (VD); Piris (AP). EXPULSADO: ST 48m Facundo Quiroga (AP). CANCHA: Villa Dálmine. ARBITRO: Héctor Paletta. ASISTENTES: Diego Verlotta y Diego Martín.
Burzio define con el arco vacío para marcar el 2-0. antes, había asistido a cérica para el primero.
DESPUÉS DE MARCAR EL 2-0, BURZIO TUVO UNA CHANCE CLARÍSIMA PARA EL 3-0 QUE NO PUDO APROVECHAR.
JONATHAN FIGUEIRA COMPLETÓ UN BUEN PRIMER TIEMPO. FUE QUIEN INICIÓ LA JUGADA DEL PRIMER GOL, CON UN BUEN PASE FILTRADO A BURZIO.
En "paños menores", De la Riva se mostró "conforme" y marcó mejoras en el equipo
Por una apuesta con el plantel, el DT se presentó ante la prensa apenas cubierto por una toalla. "Es una cuestión interna que nos viene bien, porque nos une como grupo", explicó.
La de ayer en Villa Dálmine quedará marcada como una de las conferencias de prensa más extrañas que tenga el fútbol argentino este año. Es que el entrenador Felipe De la Riva llegó a la sala de prensa junto al volante Jonathan Figueira y el Dr Pablo De Caso apenas con una toalla que le cubría las partes íntimas. Y así se presentó ante los medios locales que lo esperaban.
"Tengo que cumplir una apuesta que me hizo el plantel (si ganábamos) y estoy cumpliendo por ellos. No le quiero faltar el respeto a nadie, pero tenía que cumplir", se excusó el DT.
"Estamos tratando de salir de esto y lo estamos tomando con seriedad. Esta es una cuestión interna del plantel, que nos viene bien, porque nos une como grupo y nos ayuda a crecer", agregó el entrenador, quien rápidamente pasó al análisis de la victoria sobre Atlético Paraná: "El equipo me dio la satisfacción de que lo que trabajamos en estos quince días se cumplió. Estuvimos sólidos, pudimos mantener el cero en el arco y también aprovechar la localía para empezar a ser protagonistas y lastimar, que era lo que nos estaba costando".
En ese sentido, De la Riva señaló que ahora llegará el tiempo de "mantener este rendimiento" de Villa Dálmine ante "equipos más importantes".
En cuanto al retroceso del equipo en el complemento, el DT admitió que pudo haber existido cierto "cansancio" y agregó: "Recién estoy conociendo al plantel y me está costando hacer los cambios. Es cierto que nos costó tener la pelota, pero tampoco es que sufrimos de más. El equipo estuvo ordenado y ellos no tuvieron situaciones claras de gol".
Respecto al presente del Violeta, el entrenador señaló: "Estábamos encontrando un rendimiento más parejo, pero teníamos que mejorar de local. Ahora, si tomamos los últimos cuatro partidos, sumamos siete puntos y la tendencia va cambiando. Estoy conforme, pero todavía quedan 30 puntos en juego y no sólo hay que pensar en mantener la categoría este año, sino también el año que viene, que será mucho más duro. Así que todo lo que podamos sumar, bienvenido sea".
Finalmente, De la Riva también se refirió a la situación de Pablo Ruiz, quien mañana rescindiría su contrato con el Violeta: "Tuvo un ofrecimiento para ir a jugar al exterior, por lo que ya había decidido no firmar la extensión de su contrato para el último mes de competencia. Y nosotros no lo vimos con el nivel de compromiso necesario para esta etapa. Cuando el jugador ya tiene todo arreglado para jugar en el exterior, con una oferta económica superadora, no se va a tirar de cabeza como se tiraron estos chicos. Primero eso: necesito jugadores convencidos, que piensen en el grupo y estén deseando quedarse en Villa Dálmine. Creo en las condiciones de los jugadores, pero más en la mentalidad, en la unión y el compromiso que se debe tener en un equipo".
DE LA RIVA, AYER, DIALOGANDO CON LOS MEDIOS LOCALES TRAS LA VICTORIA SOBRE ATLÉTICO PARANÁ.



