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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 25/abr/2004 de La Auténtica Defensa.

Futuro aplazado (por enésima vez)
Por Dario Martin




La escuela de nuestro país, la educación en general, ha forjado a los grandes hombres de la historia contemporánea argentina. Desde tiempos pasados, o mejor aún, cuando se convirtió en gratuita, pública y laica, logró estar al alcance de los mejores países del mundo y un nivel académico envidiable. Muchos de nuestros intelectuales destacados concurrieron a éstas instituciones y demostraron que se podía hacer ciencia, literatura, política, ingeniería, etc. de la educación estatal. Durante los últimos años del siglo XIX, la burguesía naciente en la república, veía la necesidad de generar dichas maniobras educativas, concediendo el uso a la lectura, escritura y ciencias varias al resto del pueblo, para generar las riquezas técnicas que el país emplearía a futuro. Así fue, la Argentina en los primeros años del siglo pasado, pasó a pertenecer a un grupo selecto en mejor calidad de vida y tasas de alta producción especializada, creando nuevas generaciones de profesionales. Hay que tener en cuenta los grandes filósofos que surcaron el camino de nuestra historia, generando movimientos y pensamientos, que fraguaron el destino de dicha nación.

No es posible entender en estos tiempos, con el avance tecnológico, el entorno filosófico humanista, las redes de comunicación, el idioma global o estandarizado y otros grandes logros de la especie humana, que en nuestro país quede reservado para unos pocos, una sociedad dividida y fragmentada por la ignorancia. No hace mucho, estudiar en una escuela estatal era de gran importancia, el cursado de tercer año escolar o de tener completo el primario era primordial a la hora de buscar trabajo. Pero, avanzada la ciencia de la producción, se convertiría en insuficiente y los aspirantes a los puestos debían cursar completo el secundario, obligando a muchos optar por las materias técnicas y lograr el ingreso. Nosotros fuimos partícipes de dichos momentos, la escuela técnica brindaba esa oportunidad, en donde el alumno egresado recibía becas o directamente el trabajo. Hoy, a pesar de no estar lejos dicho tiempo, no es posible. Las escuelas técnicas, en la provincia de Buenos Aires, desaparecieron y el viejo ENET es un obsoleto engranaje para cambiar y tirar. La culpable fue la economía de sustitución de fabricación local por importados, en donde las mayorías de las empresas cerraban sus puertas y se dedicaban a importar productos con manos de obra baratas. Alejando a la tecnología, utilizando en estos casos trabajadores asiáticos que por menos de un dólar la hora trabajan encerrados y explotados por grandes firmas, entre ellas muchos grupos argentinos que se mofaron de los desastres ocasionados y encima salieron beneficiados, destruyendo la educación y contribuyendo a la desocupación local. A todo esto debemos sumar los esfuerzos mancomunados de organismos internacionales, que practican el futuro de los países emergente, con nuevas recetas culturales. Uno de estos casos son los del Banco Mundial, gracias a este organismo tenemos la Ley Federal de educación, y el Fondo Monetario Internacional, cuyo aval es que un estado no debe tener pérdidas.

Hoy muchos jóvenes se encuentran como jefe de hogar cobrando unas pocas monedas y no estudian. O peor aún, dentro de la famosa delincuencia que queremos combatir a toda costa sin saber de donde viene. También están las fatales incursiones de los que pueden estudiar, pero no logran ingresar a ningún establecimiento académico. Porque lo estudiado es insuficiente y reprueban materias o exámenes tan idiotas como los generadores de dichos planes de estudios. Uno de los conflictos que encontramos, es no ver que el piso de ésta crisis aún no fue tocado y creemos que los chicos, simplemente, no quieren estudiar. Durante la década del prófugo riojano, cientos de niños eran burlados por la entrega de computadoras a las escuelas rurales del norte salteño, siendo que estos establecimientos no tenían una sola lámpara eléctrica. Pero bien las burlas, las risas de tal disparatado acto, por parte de nuestro soberano. Estos chicos, muchos con el hambre a cuesta como mochila, fueron burlados por una sociedad que prefería las compras por tarjetas y el viaje a Miami financiado. Esta burguesía, muy embrutecida, prefirió embrutecer todo su entorno, transformando a nuestro país, número 3 en educación latinoamericana, en el genocidio académico cultural más devastador de la historia. ¿O nos enteramos recién que Julio Cortázar era argentino y reconocido por el resto del mundo?

Un país devastado, sometido, ignorante e indefenso a las nuevas aventuras de las potencias imperialistas, es presa fácil. Y la tecnología no es el mejor DVD o el mejor teléfono celular, es el de poder pensar cómo solucionar los males que aquejan a una sociedad, a la humanidad toda. Se nos mata Favaloro y nada, se nos murió Borges y nada. Hoy nos queda Sábato y muchos no saben quien es. Pérez Esquivel tiene un Novel y ni siquiera nos preguntamos de qué, seguro que no sabemos. ¿Tiene idea que ni bajando la edad de imputabilidad de los criminales podríamos detener el futuro degradado en nuestra sociedad? El negro y magro esfuerzo de aquellos trabajadores traicionados por sus dirigentes, no lograron en más de 10 años de luchas, aumentar el sueldo, generar buenas condiciones para que profesores y docentes en general hagan que estudiar sea un buen trabajo para todos. Pero escuchamos del gobierno, los últimos 30 años, que el docente no quiere enseñar y perjudica a los alumnos. ¿Acaso trabajar no es un derecho remunerativo y la docencia es un gran trabajo?, ¿no es el mejor trabajo?

El Prof. Mario Oporto, Director General de Cultura y Educación de la provincia de Bs. As., se dio cuenta rápido y dice que el plan educacional falló. Con cráneos intelectuales como estos, debemos confiar que las soluciones serán a la altura de los acontecimientos. Se puso en marcha unas series de consultas en donde la Iglesia, las empresas, las ONG´s, los claustros académicos y distintas organizaciones internacionales, entre ellas UNICEF, trabajaran para armar un plan que salve dicha situación. Pero se olvidan de algo y son los padres, los trabajadores, aquellos que con magros sueldos aún se empeñan y porfían que el hijo debe estudiar. Parece que el señor Oporto no da en la tecla y pensar que en una reunión del Honorable Consejo Deliberante de Zárate, donde se defendía la educación estatal, desplegó en varias intervenciones fuertes insultos a los supuestos ¨contras de su gestión¨. Y todo porque no dejaban en paz el sistema ¨charter o privatización de la educación¨. Seguramente se ha quedado atónito por escuchar a los muy bien informados participantes, padres por la educación, hundir el negocio en puerta. Pero prometió dar repuestas a dicho encuentro y estudiar mejor el caso. Por cierto, van tres años…

dariomartinamaru@yahoo.com

El autor es miembro del Centro de Estudios Literarios y Periodísticos del Taller Escuela Mariano Moreno


 
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