Las tardes de otoño son ideales para merendar con galletitas caseras y muy nutritivas.
Recordemos que la avena viene suelta tanto finita como más gruesa y en las dietéticas se compra de buena calidad y precio. Yo soy fanática de la avena y siempre que puedo le agrego una pizca a todo. Te cuento algunas de sus propiedades.
Proteínas: de los 8 aminoácidos necesarios para la vida, la avena contiene 6, otros cereales contienen 1 ó 2, por eso si la combinamos con soja (soya) se obtiene proteína igual a la animal.
Lípidos: es el cereal con más grasa vegetal, contiene un 70 por ciento de ácidos grasos insaturados y un 40 por ciento de ácido linoleico, lo bueno es que no nos hace engordar.
Hidratos de carbono: contiene los de absorción lenta o también llamados complejos, nos proporcionan energía durante largo tiempo.
Vitaminas, minerales y oligoelementos: contiene vitamina B1, B2, E, PP, D, niacina, caroteno y además: azufre, calcio, fósforo, potasio, sodio, hierro, magnesio, cobre y zinc. Por su riqueza en fósforo es un alimento muy conveniente para la actividad cerebral y por su contenido en azufre es útil en los problemas de la piel y la fragilidad de las uñas.
Fibras: son sustancias insolubles, pero resultan de extraordinaria importancia en una buena digestión, combaten el estreñimiento, el colesterol y la diabetes.
Valor para la salud
La avena es excelente fuente de energía: en los de bajo peso, los deportistas, estudiantes o personas con exceso de trabajo intelectual, los cansados o abatidos.
Es buena para el corazón: baja la tensión, reduce el colesterol, desintoxica la sangre, es antitrombótica, previene los infartos y la arteriosclerosis.
Es adelgazante: gracias a su poder de aumentar la producción de orina, la presencia de fibra, y su equilibrado aporte de nutrientes.
Es digestiva: combate la pirosis, gastritis, ulcera, estreñimiento, diarreas, gases, dolores de estómago, disfunciones hepáticas y biliares. Los betaglucanos, presentes en la avena, forman una película fina que protege la pared intestinal, para curar las dolencias citadas basta con hacer una dieta que contenga sólo avena, en forma de cremas, caldos, purés, tomarla durante siete días.
Es buena para los huesos y la dentadura: en los niños favorece la salida de los dientes, y en los grandes previene la formación de caries dental gracias a los filinatos, presentes en la envoltura del grano de avena. Actúa remineralizando los huesos. También, durante el embarazo y lactancia, colabora en la buena evolución del feto y para estimular la formación de la leche materna.
“Soy fanática de la avena: de los 8 aminoácidos necesarios para la vida, la avena contiene 6", dice la abuela Berta.



