Con errores repetidos, Villa Dálmine perdió 2-1 con San Martín de Tucumán y sumó su sexta derrota consecutiva. Así continúa retrocediendo preocupantemente en los promedios. El miércoles visita a Crucero del Norte en Misiones.
"Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes". La frase, que ha circulado por todo el mundo y que erróneamente se le atribuye a Albert Einstein, puede tomarse para analizar lo sucedido ayer en Mitre y Puccini, donde Villa Dálmine perdió 2-1 frente a San Martín de Tucumán y cosechó su sexta derrota consecutiva en este campeonato del Nacional B.
Sí: el Violeta no ha sumado ninguno de los 18 puntos que disputó en estas últimas seis presentaciones. ¿Las razones? Volvamos a aquella frase: a pesar de los cambios de entrenador, se repiten nombres, sistemas tácticos y errores de ejecución que invariablemente lo llevan al mismo resultado. Y así sigue hundiéndose cada fecha un poco más.
En la primera rueda, cuando venció 2-1 como visitante a San Martín en Tucumán, era líder del campeonato y estaba también entre los mejores tres promedios de la categoría. Hoy, 22 partidos después, ocupa el puesto 21 de la tabla y está 14º en los promedios, a tan solo diez puntos de la zona de descenso. Un escenario que preocupa y angustia.
Fueron 22 partidos en los que Villa Dálmine solo cosechó 16 puntos. Sí: 16 de 66 (24% de efectividad). Pasó Walter Marchesi, pasó Facundo Argüello, pasó el interinato de Oscar Fredes y hoy está Felipe De la Riva, quien echó mano de planteos y nombres que parecen haber agotado ya las oportunidades para transformarse en la solución que el equipo de nuestra ciudad necesita con urgencia.
Ayer, San Martín le convirtió en la primera jugada clara que tuvo a su favor y, a partir de allí, dominó las acciones porque, como viene sucediendo, el Violeta se desmorona al primer cachetazo. Entonces, después llegó la roja a Burzio (fue tercera expulsión por doble amarilla que sufre Villa Dálmine en los últimos cuatro juegos) y también el 2-0 en una pelota parada que fue pésimamente defendida.
Así asomaba otra goleada, que no fue porque el Santo tucumano lo perdonó y porque apareció cierta vergüenza deportiva y también un golazo de Pablo Ruiz que mantuvo viva la esperanza. Incluso, en la última jugada, en el cuarto minuto de adición, el paraguayo Ángel Alonso tuvo una chance clarísima para el empate. Pero no. Ni el tiro del final le sale a este Villa Dálmine.
EL PARTIDO
Para este encuentro, De la Riva realizó tres cambios. Dos que no modificaban lo táctico (Blázquez y Carboni por Otarola y Cérica fueron "puesto por puesto") y uno que apuntaba a darle mayores variantes ofensivas al equipo: Burzio por el suspendido Federico Recalde. Sin embargo, al rodar la pelota, Villa Dálmine volvió a pararse con un esquema 4-5-1 que retrocedía mucho y dejaba en soledad a un Carboni que poco podía hacer con su humanidad y rodeado de defensores.
Núñez y Figueira se movían como "interiores", cerca de Falcón, mientras que Burzio y Ruiz jugaban abiertos sobre las bandas. Y en un trámite parejo, el Violeta logró por momentos moverse en bloque para avanzar, aunque las jugadas terminaban como siempre: sin decisión para profundizar y lastimar. En muchas ocasiones, con centros intrascendentes que no complicaban a la defensa visitante.
Y San Martín fue ganando confianza con el correr de los minutos y las imprecisiones y desacoples del local. Encontró en remates de media distancia opciones para hacer trabajar al debutante Blázquez y llegó a la apertura del marcador aprovechando un desborde de Rodríguez sobre Alsina y un cabezazo goleador de Lentini por el segundo palo. Posteriormente, también de cabeza, Acosta se perdió el 2-0 en el final de la primera mitad.
Iban 35 minutos de juego cuando la conquista de la visita le agregó el peor ingrediente al presente del Violeta: la desilusión del simpatizante hecha nervios e insultos. El enojo no le era ajeno al entrenador, que le reclamó diferentes acciones a sus dirigidos en el primer tiempo y que sobre el minuto 44 realizó un "cambio castigo": el juvenil Mazzocchi reemplazó al uruguayo Alsina, pasando Burzio, de pobre rendimiento y ya amonestado, a jugar como lateral derecho.
Y si lo de Burzio no había sido bueno en una posición que le resulta propia, jugando como lateral derecho terminó de redondear una tarde para el olvido cuando a los 3 minutos de la segunda parte cometió un foul infantil y se ganó la segunda tarjeta amarilla.
Entonces, Villa Dálmine quedó con tres hombres en la última línea (Alonso, Coronel y Fórmica) y a San Martín le aparecieron muchos espacios cada vez que cruzaba la mitad de la cancha. Sin embargo, el Santo demostró también sus dudas y para ampliar el marcador terminó necesitando de una pelota parada pésimamente marcada por el local (cabezazo solitario de Moreira).
La resignación se apoderó de los presentes en Mitre y Puccini, pero empujado por algunos quites de Falcón, el talento de Pablo Ruiz y la voluntad de Cérica y Mazzocchi, el equipo de nuestra ciudad mostró reacción, "vergüenza deportiva", al menos. Y como Ruiz ejecutó brillantemente un tiro libre de 25 metros para establecer el descuento y el Santo desperdició avances muy favorables, el Violeta llegó vivo al cierre del encuentro. Y en la última pelota que cayó en el área de Taborda, entre Cérica y Alonso guapearon la posición, quedándole al uruguayo un penal en movimiento. Pero lo dicho: ni el tiro del final. Por eso, cuando el balón salió por sobre el travesaño, con él se fueron también las últimas esperanzas de un empate que, al menos, se habría transformado en un punto anímico sobre el que apoyarse para mirar lo que se viene.
Pero no. Ni eso tendrá el plantel, que sólo contará con dos días (hoy y mañana) de trabajo antes de viajar rumbo a Misiones, donde el miércoles lo espera Crucero del Norte.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
VILLA DALMINE (1): Sebastián Blázquez; Juan Alsina, Ariel Coronel, Ángel Alonso, Lautaro Formica; Pablo Burzio, Horacio Falcón, Diego Núñez, Jonathan Figueira; Pablo Ruíz y Leonardo Carboni. DT: Felipe De La Riva. SUPLENTES: Fernando Otarola, Rubén Zamponi, Jorge Demaio, Gaspar Lezcano, Lucas Favalli, Juan Manuel Mazzocchi y Ezequiel Cérica.
SAN MARTIN (2): César Taborda; Matías Catalán, Rodrigo Moreira, Alexis Ferrero, Esteban Goicoechea; Juan Galeano, Maximiliano Rodríguez, Matías García, Gonzalo Rodríguez; Leonardo Acosta y Ramón Lentini. DT: Diego Cagna. SUPLENTES: Nicolás Carrizo, Luciano González, Agustín Briones, Rolando Serrano, Leonardo Rizo, Claudio Vega y Mauro Quiroga.
GOLES: PT 35m Ramón Lentini (SM); ST 16m Rodrigo Moreira (SM) y 24m Pablo Ruiz (VD). CAMBIOS: PT 44m Mazzocchi x Alsina; ST 7m Cérica x Carboni, 26m Quiroga x Lentini (SM), 30m Briones x M. Rodríguez (SM), 36m Serrano x Acosta (SM) y 42m Favalli x Figueira (VD). AMONESTADOS: Alonso y Núñez (VD); Galeano, Moreira y M. Rodríguez (SM). EXPULSADO: ST 3m Pablo Burzio (VD) por doble amonestación. CANCHA: Villa Dálmine (Bueno). ARBITRO: Bruno Bocca.
En la última del partido, el paraguayo Alonso tuvo el empate. el balón se fue muy alto.
LEONARDO CARBONI VOLVIÓ A LA TITULARIDAD, PERO LUCHO EN SOLEDAD CONTRA SU HUMANIDAD Y LOS DEFENSORES TUCUMANOS. FUE REEMPLAZADO POR CÉRICA EN LOS PRIMEROS MINUTOS DEL ST.
BURZIO TUVO UNA FLOJA ACTUACIÓN. ARRANCÓ ABIERTO POR DERECHA COMO VOLANTE OFENSIVO Y TERMINÓ EXPULSADO POR DOBLE AMARILLA CUANDO YA JUGABA COMO LATERAL DERECHO.



