"El juego del caño y la pelota" es una trama de discutida legitimidad entre el poder político local y Tenaris, que busca canjear el predio del Puerto de Frutos por el Estadio de Mitre y Puccini, donde la siderúrgica, luego de parir, acunar y criar al club Villa Dálmine, quiere el desalojo y lo ofrece en canje a una clase política de obstinada pasión populista y futbolera, que sueña manipular un pretendido sentimiento violeta de los campanenses con meros fines electoralistas.
Historiando el juego, la pelota comenzó a rodar en julio de 2010 cuando el concejal Cazador logró del HCD la declaración de Monumento Histórico del estadio de Mitre y Puccini, jugada que, trabajada solapadamente con la empresa, se la sopló el poder Varelista en 2011.
Así nació "el juego del caño y la pelota" y su derrotero posterior: la ocupación siderúrgica del predio en agosto del 2013, la falta aparente de título alguno para él caso, el cerramiento del ingreso público al mismo, la delegación de su custodia, la anexión a la empresa, el mecanismo de erradicación de las areneras que allí operaban, el desmantelamiento de todo lo asentado sobre la tierra; el cambio de uso, el desguace, los rellenos contaminantes y la casi segura validación del Canje en el HCD, donde en la histórica sesión de fines del 2014, el entonces concejal Abella y su bloque lo abortó, negando los votos para su concreción. ¡Parecía que algo comenzaba a cambiar en Campana!
Caído el operativo, Giroldi ya no puede reinstalarlo en 2015 y tuvo que salir a cubrir de alguna manera la ocupación sin título aparente del puerto por parte de Tenaris, con una dudosa y tardía Concesión de Uso y una "aparente multa" a la empresa por el impacto ambiental que produjo en el predio.
En 2016 cambiaron los protagonistas principales del poder político municipal y cuando parecía que el operativo Canje estaba perdido, el poderoso caño tenarista palanquea a la nueva gestión y rearma "el juego del caño y la pelota". Quién lo había parado durante 2015 como oposición y ahora Intendente, le encomienda a los líderes parlamentarios resolver el traspaso definitivo del estadio de Villa Dálmine, por cuanto "existe plena voluntad del Ejecutivo en que así sea y que finalmente el club pueda tener el estadio a su nombre" (Sic). Lamentablemente se confirma, ¿que en esto?, parece que ¡nada cambia en Campana!
No habiendo clima político para volver a la cancha, la oposición, antes oficialismo pro canje, le devuelve la pelota al intendente pidiendo que mande un proyecto al HCD, mientras le hace "el aguante" del impacto ambiental sobre el Puerto de Frutos, de la demora del debido saneamiento, de la continuidad de la dudosa ocupación del predio hasta hoy, del juicio arenero de los 50 millones, de la conformación del Comité de Cuenca del Arroyo de la Cruz, de la modificación pro-tenaris de la ordenanza fiscal y la condonación de multas ó intereses de un atraso millonario del jugador del caño sobre la tasa de seguridad e higiene.
A 120 días de haber concluido el plazo de ocupación, el 1ro. de mayo de 2017 el Puerto de Frutos ya debería haber pasado de nuevo a manos de los vecinos de campana, o sea del Intendente Abella. Pero nada de eso ocurrió y poco se sabe al respecto. Quienes deberían estar preocupados y ocupados en saber que pasa y como pasa, siguen haciendo "el aguante" y/o vuelven a entrar a la cancha para reabrir el juego del Canje, como pide el primer proyecto ingresado en la primera sesión del año del HCD. Sería bueno saber sobre que evangelios juran nuestros representantes. Por lo visto, algunos parecen hacerlo sobre los textos de Agustín y Paolo, defendiendo más los sagrados intereses del caño, que el patrimonio común de los vecinos de Campana.
Mario Valiente / FM Futuro / La Agenda



