En los últimos días se han producido varios hechos de distinta gravedad, donde inadaptados que deben odiar vivir en sociedad, atacaron con palabras, actos aberrantes y físicamente a distintas personas que solo estaban haciendo lo que les gusta o su trabajo profesional, sin mediar más que un deseo irracional de manejar algo que la sociedad ya no quiere que sea manejado por violentos que no tienen nada que perder, y sí mucho que ganar en el caos que producen.
Violencia es la palabra para definir estos actos, que llegaron hasta terminar con la vida de una persona en su escalada violadora de los derechos humanos.
Parecería que finalmente el gobierno decidió que se deben dictar normas que pongan fin a esta situación, producto de años de pérdida del respeto hacia sus semejantes, y porqué no, la pérdida de la valoración de la vida misma.
Así nace una corrección de la legislación que determina que finalmente el Estado será el responsable de trabajar y realizar la "prevención de la violencia futbolística", poniendo en manos de la "Dirección Nacional de Seguridad en Espectáculos Deportivos" del Ministerio de Seguridad Nacional, el Decreto 246/17, que legisla específicamente sobre este tema y viene a cubrir una necesidad añorada por los dirigentes de los clubes deportivos, que necesitaban que el Estado sea quien realice la prevención de la violencia.
El "Reglamento de Prevención contra la Violencia en Espectáculos Futbolísticos", instaurado por la Resolución del Ministerio de Seguridad n° 355 E / 2017, detalla cómo debe ser la información que debe recabarse sobre los que ingresen a las canchas, las penalidades por hechos que pueden llegar a incitar a la violencia, y todo acto antideportivo que se considere punible por los resultados que detente.
Dentro de las reglas establecidas regirá también una por la cual los menores de 16 años no podrán entrar a la cancha si no son acompañados por una persona mayor. Esto ya está creando polémica, pero no se debe ser tan quisquilloso. Un padre debería pensar si verdaderamente está bien que un menor vea los actos de violencia que se producen en las canchas, y lo que es mejor, debe pensar que es probable que una incitación a la violencia pueda llevar a un menor a cometer actos de los cuales se arrepentiría toda su vida.
Todo lo referido es una gran mejora y puede ayudar a controlar a los eternos indeseables. Los resultados no se van a ver de un día para el otro. Hay que pulir muchas cosas, y adaptar las tecnologías necesarias para que sea real la posibilidad de aplicación de los controles a los que se alude.



