Entender la Pascua desde el cristianismo es importante. La conmemoración de la muerte, sepultura, y resurrección de Jesús, es crucial para los creyentes en Jesucristo. Sin esta doctrina, no existe el cristianismo, ni la Pascua cristiana.
Jesús fue crucificado y luego resucitó con un cuerpo glorificado, obteniendo la victoria sobre la tumba y la muerte. Cuando ponemos nuestra fe en Él, tenemos la promesa de que un día tendremos un cuerpo como el de nuestro Señor y reinaremos con Él en el cielo. Esto le da Fe y esperanza al cristiano durante toda la vida.
Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Pero Dios envió a Su Único Hijo para morir por aquellos que creerían en él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y se levantó de la muerte como lo dice la Biblia.
Jesucristo fue el sacrificio perfecto, hecho una vez, por todos los hombres. Jesucristo es la pascua, y su sangre, es la del nuevo pacto, que por nosotros fue derramada. Así como en el antiguo testamento se tuvo que derramar la sangre de un cordero y por su sangre fueron libertados los hebreos, Jesucristo hizo lo mismo pero esta vez de una magnitud infinitamente mayor y todas las personas serian beneficiadas de su sacrificio.
Jesucristo hizo nuevas todas las cosas. Por eso, a su muerte y resurrección se lo llama el Nuevo Pacto. A partir de ese momento, todos tenemos acceso al Padre por medio del Hijo, el cordero perfecto de Dios. Jesús es la profecía cumplida de la Pascua.
¿Que es lo que Jesucristo quería que recordáramos? El quiere que recordemos que se dio por nosotros, en cuerpo y sangre. El puso su vida por nosotros. Jesús dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29)
Jesucristo es nuestra pascua. Por eso, en estas fechas, proclamamos el sacrificio de Jesús, el Mesías, el salvador del mundo. Proclamamos que Jesucristo y su sacrificio son suficientes para transportarnos de las tinieblas a Su luz admirable. No hay más sacrificios, por eso Jesús dijo justo antes de morir: ¡Consumado es! El plan perfecto, y Su amor por nosotros lo hizo posible.
No hay otro nombre, dado a los hombres, por el cual podamos ser Salvos. (Hch. 4:12) Solo Jesús ganó el poder y la gloria, pues solo El y nadie mas, como cordero mudo, fue muerto por nosotros y pregonamos que Su sacrificio no fue en vano. Proclamamos que Jesucristo es el Mesías, el Salvador del Mundo, Nuestra Pascua, que nos dio el regalo de la vida eterna, y al darnos su preciosa Sangre, nos perdonó todos nuestros pecados que le confesamos con arrepentimiento y así nos hizo verdaderamente libres.
Jesús fue sacrificado por nosotros, por ti y por mí, para que tengamos perdón, paz y gozo en nuestro corazón y nueva vida en la tierra y vida eterna en el cielo.
¡Cuánto he deseado comer esta Pascua con uds! dice Jesús en (Luc. 22:15). Acepta la amistad de Jesús, profundiza tu Fe, indaga, escudriña, lee y estudia las escrituras, eso quiere Dios, para bien tuyo, de los que te rodean y de toda la sociedad.
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¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luís Rodas
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