A mi entender, queda más que claro que el movimiento progresista local necesita dar espacio a un proceso de renovación política. Pero este proceso no se tiene que dar por el solo proceso en sí mismo, sino que existen una serie de justificativos que lo hacen sumamente necesario, y en esta columna lo vamos a ver.
La política siempre necesita renovación dirigencial. Yo estoy totalmente en contra de aquellos funcionarios que ocupan el mismo cargo durante muchos años, porque esto no solo inhabilita la posibilidad que resurjan nuevos cuadros sino también, evita que se renueven las ideas y las propuestas. En este caso, tienen que existir limites institucionales para que esto suceda, aunque también cada dirigente tiene que tener límites morales para auto imponerse el fin de su carrera en determinado cargo. (Lo cual no significa no disputar por otro).
Lo que creo que es de mayor importancia en términos de renovación es que en la Argentina, muchas veces con renovar la dirigencia no alcanza; también hay que renovar las prácticas políticas que hacen a los verdaderos cambios generacionales. Cambiar dirigentes "viejos" por "nuevos" no tiene ningún sentido en tanto en ese trasvasamiento no exista una evolución positiva.
Y relacionado a esto último, la renovación dirigencial se tiene que dar de la mano y con el acompañamiento de aquellos dirigentes con experiencia en la militancia y la administración pública. Tienen que ser estos dirigentes los que "se pongan al hombro" la renovación, haciendo de este proceso lo menos traumático posible. Una renovación dirigencial y política que no se haga en estos términos sino que se de en un marco de confrontación generacional está destinada al fracaso no solo del proceso sino del sustento político que existe por debajo.
En definitiva, el campo progresista o popular requiere en Campana un proceso de renovación que le permita presentar a la sociedad una alternativa innovadora que le pueden aportar las nuevas generaciones, con la cuota de realismo que haga que esta innovación sea aplicable al campo del estado; esto último requiere de la presencia de dirigentes con experiencias que sean capaces de guiar a estas nuevas generaciones.
Alejo Sarna / Nuevo Encuentro



