Muchos mails, las cartas posmodernas, me han llegado por haber tocado un tema que nos atañe a todos, el del poder de los milagros. Sin querer parodiar a Victor Sueiro ni ser la nueva Cora Cané de La Auténtica Defensa, debo decir que mucha satisfacción me brindaron los que quisieron contarme su experiencia personal.
En el libro sobre la vida de Xul Solar, El pintor del Misterio, de Álvaro Abós, el autor cuenta una anécdota que entra en la categoría de evento milagroso. Corría el año 1920 y el pintor y místico argentino ya no tenía un peso para su estadía en Londres. "Una noche Xul se había quedado sin recursos ni siquiera para comer. Buscó refugio en el viejo Rowton House, el edificio que alberga al Ejército de Salvación. No sabía qué sería de él por la mañana y se durmió. Al despertar, encontró la suma de cincuenta libras esterlinas en su bolsillo: el hecho inaudito pudo deberse, contaba Xul, a un milagro celeste o al más prosaico hecho de que aquella misma noche la policía había detenido, en ese mismo albergue, al famoso asaltante Frank the Sylph, quien habría repartido parte de su botín en los bolsillos de los durmientes para luego intentar recuperarlo". Eso le permitió extender su estadía por dos o tres meses más.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



