El Director General de Tenaris, Javier Martínez Álvarez, detalló las repercusiones que tendrá en Siderca la inversión de 2.300 millones de dólares que realizará Techint en Neuquén. Adelantó que en los próximos meses incorporarán 400 trabajadores y que la planta volvería a producir en sus niveles más altos. "Vaca Muerta es un proyecto de desarrollo para Argentina, pero también una oportunidad fenomenal para Campana", dijo.
Después de atravesar dos años de crisis en el mundo de la energía, el panorama empieza a cambiar para TenarisSiderca. La recuperación del mercado norteamericano y del precio del petróleo y el desarrollo del proyecto de Vaca Muerta, impulsado por el anuncio de inversión de 2.300 millones de dólares por parte del grupo Techint, son los principales argumentos de una realidad y un futuro que el propio Director General de Tenaris, Javier Martínez, explicó en detalle ante La Auténtica Defensa.
"Fueron dos años duros y quiero hacer un reconocimiento al esfuerzo y acompañamiento que tuvimos de nuestra gente, de los proveedores y de toda la comunidad", comenzó remarcando Martínez Álvarez, antes de dar paso a las preguntas. "Y cuando tenemos buenas noticias, también tenemos ganas de compartirlas con todos ellos, porque sabemos cómo impactan positivamente a todos", agregó, adelantando el tenor de la información que tenía para brindar.
-¿Cuáles son los desafíos inmediatos que asume la empresa con esta inversión en Vaca Muerta?
-Vaca Muerta es un proyecto de desarrollo para Argentina, pero es también una oportunidad fenomenal para Campana. Nosotros entendemos que la industria petrolera tiene la capacidad de convertirse en otro generador de divisas y de trabajo similar al campo, por tamaño y envergadura. Y tiene una diferencia incluso con respecto al campo (y es) que tiene una cadena de valor integrada en Argentina muy grande. La industria petrolera en Argentina es muy antigua y hay todo un conjunto de empresas grandes, pymes y de servicios que atienden a esa industrias petrolera. Entonces, el crecimiento de esa industria va a traer aparejado todo un desarrollo en el país que nosotros entendemos da oportunidades de desarrollo fenomenales. Y Campana acá tiene un rol protagónico con la propia Siderca, la industria que hay alrededor y el sueño que uno tiene de ver todo un cluster de empresas alrededor del negocio petrolero y alrededor de Siderca que se desarrollen a la luz de este crecimiento de Vaca Muerta. Este es el desafío y la fenomenal oportunidad. Concretamente en Siderca, después de estos años que repasamos antes, estamos recontratando gente. En los próximos meses vamos a tomar más o menos unas 400 personas que van a entrar a trabajar a nuestros centro industrial. Y esto es una buena noticia para todos.
-La inversión de Vaca Muerta, ¿qué inversión a futuro le puede demandar a Siderca?
-Son 2.300 millones de dólares los que va a invertir Tecpetrol, y los va a dedicar a explotar fundamentalmente shale gas, reservas no convencionales de gas. Este tipo de perforación tiene que ser muy competitiva porque es relativamente más costosa que la convencional que tenía Argentina, pero tiene un beneficio para Siderca en particular que es el tema del producto Premium. El mercado argentino era fundamentalmente de tubos API: más o menos el 10 por ciento era Premium. En shale, ese mercado Premium va a llegar al 40-50 por ciento. Esto es muy buena noticia para Siderca porque el tubo Premium es el que requiere más mano de obra y tecnificación. Después hay otras buenas noticias colaterales. Hay distintas técnicas para explotar esta reserva shale que posiblemente puedan atraer el desarrollo de manufacturas industriales en Campana u otras zonas del país -nosotros querríamos que fuese acá-. Creo que este es otro de los desafíos. A uno le encantaría ver a la zona de Campana, que tiene una potencia industrial cada vez más relevante, convertirse en un polo industrial que aproveche mucho del desarrollo de Vaca Muerta.
-¿Qué plazos maneja el proyecto en lo inmediato?
-Una de las cosas ambiciosas que tiene el proyecto es que quiere desplegarse muy rápidamente en Neuquén, y creo que si tiene éxito en hacerlo será un catalizador. Vaca Muerta y el renovado ambiente de inversiones que hay en el país, (hace que) el hecho de que uno de los grandes grupos argentinos haga un compromiso de esta magnitud es una señal fuerte para todos los empresarios del exterior. Si se ve que los argentinos invierten en Argentina, es una noticia fortísima para el resto.
-¿Este tipo de inversiones tracciona al resto de la industria?
-Este tipo de inversiones tracciona en muchos aspectos. Si uno ve la envergadura de Vaca Muerta, requiere un despliegue de infraestructura de viviendas en el lugar porque va a haber un crecimiento del empleo bastante fuerte en la medida que vaya creciendo el proyecto. Hay que hacer un despliegue de infraestructura, de rutas, caminos, hospitales, hoteles. Hay que resolver la logística, algo terriblemente importante. Para darles una idea: el desarrollo de Vaca Muerta, donde nosotros lo imaginamos, va a requerir mover en los centros de producción, sustancialmente en Buenos Aires, hacia Neuquén, de más o menos tres millones de toneladas por año. Si uno lo pone en términos de camiones, es casi una cola que no para todos los días del año. Hay que desarrollar el ferrocarril. Hay proyectos mineros al norte de Vaca Muerta, en Mendoza, que se integran muy bien con este desarrollo del ferrocarril. Y después está todo el desarrollo industrial para abajo. Del sector de la construcción y de las industrias asociadas. Pero también está el desarrollo de toda la industria petrolera argentina que tiene muchos años en el país. Por lo cual hay un potencial muy interesante para todo el sector industrial
-¿En qué porcentaje de producción está hoy Siderca y cuál sería el estimado de crecimiento?
-En febrero del año pasado llegamos a producir 16 mil toneladas. Si no es el registro más bajo de la historia de Siderca, le pasa cerca. Hoy estamos creciendo sostenidamente. En enero y febrero hicimos nuestra parada de mantenimiento anual. Ya marzo fue un nivel más activo, cercano a las 50 mil toneladas. Estamos apuntando a superar las 60 mil en abril y nuestro objetivo sería llegar a las 80 mil toneladas en unos 3 o 4 meses más. Estamos volviendo a los niveles más altos históricos que hacía 3 o 4 años que no vemos, con lo cual va a ser un crecimiento muy, muy fuerte realmente.
-Pasar de 16 mil a 80 mil toneladas, ¿qué significa para el trabajador de Siderca y los que se vayan a incorporar en términos de turnística y horas extras?
-Había un régimen de suspensiones, con lo cual ahora van a estar trabajando la jornada completa. La turnística se va a aumentar. Previsiblemente se van a aumentar los niveles de horas extras, con lo cual sin dudas va a haber un impacto en las remuneraciones de los que ya están bastante significativas más allá de la gente nueva incorporada, los terceros que también están viendo un nivel de actividad incrementado. Y que con estos niveles de actividad, de los que quizás podremos hablar más en concreto dentro de unos meses, va a haber un renovado impulso a inversiones. Una planta con la situación competitiva que tiene Siderca, que exporta el 75-80 por ciento de su volumen, tiene que mantenerse competitiva. Y un plan de inversiones adecuadas acompaña esta necesidad. Y una Siderca a 80 mil toneladas va a demandar más inversiones y gente trabajando en Siderca.
-En la previa al anuncio de inversión en Vaca Muerta, hubo también un anuncio de un acuerdo entre empresarios y sindicatos en Casa Rosada. ¿Qué valor le da a ese acuerdo?
-Yo creo que fue muy importante. En los últimos tiempos nos han venido escuchando hablar de dos temas. Uno era el tema de la energía y Vaca Muerta en particular, que entendíamos y veíamos la importancia que puede tener como desarrollo para el país. Y después del tema de cómo se hace ese desarrollo, por eso hemos advertido mucho del tema de la sabiduría que hay que tener con la interacción con el mundo, y resaltando las dificultades que muchas veces plantea el comercio de origen chino en ese sentido. Con respecto al tema de Vaca Muerta, veníamos hablando de la necesidad de instalarlo porque la energía es un tema sensible para el desarrollo de un país, y Argentina históricamente fue un país con energía abundante y muy competitiva. Esto en el último tiempo se perdió: de ser exportadores pasamos a ser netos importadores. Y nosotros veíamos que con precios a la baja empujar este desarrollo para que comience era un desafío que requería mirar a Va Muerta como un proyecto del país, justamente para atacar lo que vos estás comentando: no requiere de una cosa, requiere de un conjunto de medidas. Había que ir con apoyo de infraestructura, que inevitablemente involucra a privados pero también tiene que haber marcos regulatorios y un apoyo del Gobierno nacional. Hay todo un análisis de la política tributaria, tanto nacional como provincial, que era necesario hacerlo. Había que hacer un marco regulatorio para precisamente acompañar las características particulares que tiene el desarrollo del shale respecto al petróleo convencional, donde Argentina tenía sentido que invirtiese en eso por la perspectiva que le podía dar a largo plazo. Y estaba también el tema de la competitividad. En Argentina pasó y en otros lugares también: cuando vienen estos booms muchas veces se generan distorsiones que cuando el petróleo está a 100 dólares se pueden contener, cuando baja a 50 no. Y era necesario acompañar esta readecuación de la industria. Que al final yo creo que es una síntesis muy interesante que va a generar todo un desarrollo que seguramente va a permitir no solo recuperar sino acrecentar el nivel de empleo en Neuquén. Era necesaria esta visión integral y el tema del acompañamiento que hizo el gremialismo. Era un conjunto de cosas, pero esa fue muy importante, y un modelo interesante para otros sectores de la economía.
-¿A nivel local esperan un entendimiento similar con la UOM?
-Nosotros con la UOM hemos tenido históricamente un vínculo muy maduro construido a lo largo de los años. La UOM es un gremio más aterrizado a la realidad del contexto, que no es el de industrias cíclicas con booms de precios. Siempre hay esfuerzos competitivos a los que la industria tiene que adoptarse; pero no vemos las distorsiones que sí se generaron en otros sectores. En estos últimos dos años ha habido una capacidad de adecuación muy madura de todos los actores. Hay un tema de competitividad de la industria argentina como desafío a mediano plazo que todos debemos poner en agenda. Argentina tiene que desarrollar una industria potente que dé empleo de calidad y pensando en el mediano y largo plazo. Hay un trabajo muy interesante para hacer.
-Teniendo en cuenta el contexto general y la relación de los gremios nacionales con el Gobierno, ¿cree que el vínculo de Siderca con la UOM se pueda ver afectado?
-Soy optimista. El 2016 fue un año complicado, y tiendo a interpretar el paro del otro día más como una consecuencia de lo que fue y menos de lo que parece que va a ser. En la medida que la economía recupere cierto dinamismo -y empiezan a verse algunas señales más halagüeñas- no va a ser un año conflictivo desde lo gremial. Parecería que fuese a contramano imaginarse esta recuperación de la economía y un aumento de la conflictividad gremial.
-¿Pensaron alguna vez que lo de Vaca Muerta no se iba a poder dar?
-Con el petróleo a 100 dólares Vaca Muerta se daba hasta haciendo las cosas más o menos. Con el petróleo a 50, Argentina tiene que hacer todo muy bien. Esta es la presión. Ahí tiene que haber una política impositiva adecuada, una política impositiva robusta, una política laboral robusta, y unas inversiones muy fuertes. Toda la orquesta tiene que funcionar bien para hacerlo funcionar a este nivel.
Desde ya que cuando la demanda por hacer todo bien es tan alta, desde ya que en algún momento se puede generar incertidumbre. Pero al final uno termina siendo muy optimista cuando uno ve la racionalidad y la convicción de todos los actores: la clase política, el gremialismo y el empresariado que ven una oportunidad y deciden actuar con la madurez y con la visión de largo con la que lo han hecho en esta ocasión. En algún momento se veía más complicada y ahora con más optimismo.
-En caso de que no resultara, ¿pensaron en otro plan?
-Siderca siempre está mirando otras alternativas. Al final, un mercado argentino fuerte genera un dinamismo en Siderca, en los proveedores, en industrias asociadas, en clientes, muy especial. De alguna manera iba a encontrar la vuelta de sustituirlo con alguna otra cosa. Está planta tiene una fuerza en ese sentido, como lo ha tenido en el pasado. La gente, Siderca y la comunidad hoy desarrollan un entramado que da una fuerza que no es que no nos afecte la crisis pero salimos renovados de ella. Y no está dicho que todas las empresas salgan así.
MARTÍNEZ ÁLVAREZ RECIBIÓ A LA AUTÉNTICA DEFENSA EN EL CENTRO INDUSTRIAL DE NUESTRA CIUDAD.
EL CONTEXTO INTERNACIONAL Y EL PRECIO DEL PETRÓLEO
¿Y qué importancia tienen la situación de los mercados internacionales y de la competencia?
-El crecimiento en Siderca se explica por dos cosas. Por un lado, está Vaca Muerta. Pero el otro motor que moviliza a Siderca -y hoy diría que el más relevante- es el mercado de exportación, Estados Unidos y Canadá. Estados Unidos cuya demanda es más elástica, porque sube y baja muchísimo con variaciones de precio. Si hacemos un poco de historia, hace 3 o 4 años teníamos el precio del petróleo a 100 dólares el barril. Ese precio cayó hasta tocar los 30 dólares el barril, que es un precio muy duro para la industria de la energía. Ahora se ha recuperado a los 50 dólares; parecería que va a ir rebotando alrededor de ese precio. Es difícil imaginarse que el petróleo vuelva a los 100 dólares, tendría que pasar algo excepcional. Va a navegar alrededor de estos valores que no son los de antes, entonces va a haber una presión competitiva mayor. Pero ya estos valores permiten una recuperación. Los equipos de perforación en Estados Unidos, que cuando el precio del barril estaba en los 100 dólares estaban arriba de 1.800, bajaron a 400 en estos últimos dos años. Una dramática caída al 25 por ciento. Ahora se recuperaron a 800. Entonces hay una recuperación, hay un escenario mejor, (pero) no vamos a ver esos mercados tan boyantes que hubo en algún momento, y hay un escenario de competencia muy fuerte porque todavía está subutilizada la capacidad. Entonces sale un escenario con más volumen pero con más presión competitiva que antes.
-¿Cómo ha sido la curva del crecimiento del valor del barril del petróleo y en dónde se puede estacionar el precio?
-Ahí hay una pelea de fondo interesantísima que es esta dinámica de la OPEP (fundamentalmente los países del Golfo y Saudí Arabia) y el petróleo tejano shale. El punto que uno siempre tiene que mirar con cautela es que la pelea de fondo sigue, no está resuelta. Lo que si queda claro es que los dos lados se han dado tantos tortazos que yo creo que están más para acordar una tregua. Ya la producción shale es Estados Unidos bajo un escalón, ahora recuperar pero no en los niveles anteriores; y la producción saudí que antes venía creciendo ahora se ha estabilizado. Parecería que si no hay grandes sobresaltos de un lado ni del otro, la tendencia de esta dinámica es ir acomodándose acá por la propia presión de cada uno de los sectores. A menos de 50 dólares, el shale americano no es muy viable y las cuentas nacionales de los países exportadores de petróleo empiezan a doler mucho. Parecería que el contexto va queriendo que esto se acomode entre 50 y 60 dólares, yo diría que con vaivenes, en la medida en que haya moderación. Y yo creo que las crisis invitan a uno a moderarse. A mediano plazo, talla mucho más el dinamismo de la economía mundial. Y empiezan a aparecer algunas señales positivas. También se ve una economía americana que viene creciendo con más fuerza de la imaginada. Se ve una economía china, después de un esfuerzo de transformación para desarrollar su mercado interno, encaminándose un poco más. Entonces empieza a aparecer alguna señal de una economía mundial un poco más sana.
"En febrero del año pasado llegamos a producir 16 mil toneladas. Si no es el registro más bajo de la historia de Siderca, le pasa cerca. Ahora, estamos apuntando a superar las 60 mil en abril y nuestro objetivo sería llegar a las 80 mil toneladas en unos 3 o 4 meses más".
EL ESTADIO DE VILLA DÁLMINE
-Desde el club Villa Dálmine han pedido reflotar el proyecto que incluye el canje del Puerto de Frutos por el estadio. ¿La empresa sigue interesada en esa iniciativa?
-Nosotros venimos trabajando en el proyecto desde hace bastante tiempo. Estamos acompañando esta vocación que tiene el club de tener su cancha y poder invertir en ella y hacerla crecer. Para ello firmamos en el 2014 un acuerdo que preveía el intercambio de estos terrenos. Nos hicieron una concesión por los terrenos del Puerto de Fruto por lo cual nosotros venimos acompañando en el tiempo. Creo que las elecciones, el cambio de autoridades, de alguna manera redujo un poco el dinamismo con el que se venía empujando ese intercambio. Del lado nuestro, la crisis también nos hizo enfocar nuestra preocupación en otros temas. Yo creo que ahora se abre la oportunidad de retomar este tema y nosotros estamos para acompañarlo, porque nosotros entendemos que es un proyecto donde tienen que ganar todas las partes. Debería ser un proyecto que beneficie a los hinchas de Villa Dálmine, en un intercambio de terrenos que también habilita el crecimiento futuro de Siderca, que es más empleo y beneficio para la comunidad.
PRÓRROGA. Después que un grupo de vecinos reclamara porque TenarisSiderca seguía estando el 1 de abril presente en terrenos pertenecientes al ex Puerto de Frutos, este medio pudo confirmar que desde la Municipalidad de Campana se le extendió a la empresa en 90 días el plazo de desocupación y saneamiento del predio que ocupa desde el 1º de enero de 2014 a partir del Contrato de Concesión de Uso firmado en aquel momento por la misma Municipalidad. Así, de los 90 días originales que vencían el 30 de marzo, la fecha se extendió al 30 de junio.



