Una mirada crítica al desarrollo de un buen Polideportivo para nuestra ciudad
Días atrás tuve el privilegio de asistir a los Juegos ParaPanamericanos Juveniles que se realizaron en Sao Paulo, Brasil. El Centro de Entrenamiento Paralímpico me conmovió hasta las entrañas y me generó una sana envidia desde lo profesional y como deportista competitivo: ¡Qué bueno sería tener algo así en nuestra ciudad!
Nuestro país, como el brasileño, es muy similar en cuanto a lo socio-económico, político y cultural, con grandes desigualdades y ambos con una cultura futbolera que les apasiona.
Pero volviendo al tema de esta nota, en nuestra querida patria contamos con muchos "Polideportivos" en distintas ciudades, algunos se ubican en la periferia para el usufructo de poblaciones sin acceso a los clubes, y otros (más grandes y completos) en ciertos lugares para el uso de atletas de alto rendimiento como polo de desarrollo deportivo y que se utilizan para los grandes eventos (como por ejemplo, el polideportivo del EMDER en Mar del Plata, que fuera construido para organizar los Panamericanos de 1995; el CENARD, el Parque Roca; o el Parque Sarmiento por citar los más emblemáticos) Muchos fueron concebidos y son utilizados para la vertiente recreativa o social del deporte, y sólo una parte para el deporte de rendimiento.
En lo que respecta al resto de las ciudades en la Provincia de Buenos Aires, la mayoría de los Polideportivos sólo poseen canchas de fútbol, algunos otros tienen playones y unos pocos polideportivos cuentan con gimnasios y piscinas climatizadas.
En nuestra querida ciudad aún no contamos con un buen polideportivo. ¿Y por qué? Detengámonos un instante a mirar a nuestros vecinos: Tigre, San Fernando y San Isidro tienen no uno, sino varios polideportivos con buenas instalaciones deportivas y sanitarias. Hasta Exaltación de la Cruz, que en una gran gestión municipal construyó una piscina climatizada para usufructo de los vecinos y de las escuelas estatales del Distrito, en convenio con el CEF Nº 159 de esa localidad.
Hermoso ejemplo para imitar, ¿no les parece? Acaso a nuestras autoridades (anteriores y actuales) no les interesa, o tal vez como nuestros dirigentes no practican deportes, desestiman el alcance de estas políticas de inclusión, de educación, de garantizar el derecho a la recreación y de igualdad de oportunidades para los sectores más vulnerables de nuestra población (niños y adultos mayores). Nuestros vecinos, que no tienen acceso a los clubes y centros privados, ¿dónde pueden realizar sus actividades de tiempo libre? ¿No sería bueno contar con lugares para la prácticas corporales adecuados, bajo la órbita del estado?
Copiar lo bueno de estos emprendimientos sería un buen legado para las próximas generaciones. Sería importante que el dinero que ingresa a las arcas del municipio vuelva a los vecinos con obras públicas de este tipo: un buen polideportivo, una buena piscina climatizada, un buen gimnasio para que lo disfrutemos todos los vecinos de Campana, sin aranceles, con el solo pago de las tasas e impuestos municipales.
Todo esto tiene que ver con la calidad de vida, educación, el buen uso del tiempo libre, la igualdad de oportunidades y la inclusión de los sectores sociales más vulnerables, como sujetos de derecho.
Espero no morirme sin llegar a verlo: para una sociedad más justa y equitativa.
* Claudio Fabio es Profesor de Educación Física; Entrenador de Natación; Director de Centro de Educación Física Nº61 y en la Escuela de Natación en el Centro de Hidroterapia "Hidrokin". Formador de muchos grandes nadadores.
El autor de la nota tuvo el privilegio de asistir, días atrás, a los Juegos Para Panamericanos Juveniles que se realizaron en Sao Paulo, Brasil



