Culminando la Semana de la Mujer cerramos con la disolución de un viejo tabú. Cuando pensamos en inventos, recordamos solamente a los creadores masculinos. Graham Bell con el teléfono, Albert Einstein y la teoría de la relatividad, los tantos inventos de Leonardo da Vinci, Tesla y la energía renovable y su socio más famoso, Thomas Edison, el señor lamparita, que según el revisionismo histórico se ha apoderado de unas cuántas patentes suyas... En fin, injusticias que el tiempo se encargará de traer a la luz.
No obstante, pocos saben que entre las mujeres hay grandes inventoras. Cuando hay cortes generales de luz, recuerden que fue Martha Coston la que creó las luces de emergencia. Al encender el parabrisas del auto en plena tormenta, piensen en Mary Anderson. No creo que alguien haya elevado ninguna plegaria a Gertrude Bell Elson, quién creó drogas para la leucemia, el HIV y la malaria. Tremenda injusticia sería olvidar a Maria Beasley, quién inventó el salvavidas, lo mismo para Ada Lovelace quién creó la primera computadora algorítmica. Aplausos para Berta Benz, creadora de las pastillas de freno y a Patricia Billings que inventó el yeso resistente al calor. Y felicitaciones Patricia Bath, que al haber inventado el aparato que emite el rayo láser para la operación de cataratas, nos permite ver un mundo mejor. Y que sean más, muchas más las que podamos felicitar en un futuro cercano.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



