En muchas ocasiones sabemos que nos están mintiendo y callamos. Nos mienten cuando nos adulan, cuando nos traicionan, cuando quieren nuestro sí fácil. Nos mienten en el vuelto, en las boletas y en las campañas electorales. Nos mienten cuando disfrazan la verdad, cuando omiten las circunstancias y cuando no quieren decepcionarnos. No hay mentiras piadosas, hay mentiras naturalizadas.
¿Por qué nos pasa eso? Porque somos mentirosos. No evaluamos el alcance de nuestras falacias, dibujamos la realidad, relativizamos todo. He llegado a escuchar que la verdad no existe, que es una cuestión de cristales y de enfoques (el gran argumento del mentiroso). Cuando creemos en éso empezamos a falsear la realidad y mentirnos a nosotros mismos.
La verdad es molesta, lúcida y transparente. Vivir en ella nos haría mucho bien. Es elástica, pero no ambigua. Líquida, pero en lugar de diluirnos, nos vuelve más y más sólidos, esenciales..
Antes de cantar el tango "verás que todo es mentira", ¿por qué no probamos ser día a día más veraces, más comprometidos con la verdad?
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



