Surgido de Villa Dálmine y vecino de Exaltación de la Cruz, actualmente es parte del plantel de Argentino de Merlo. Pero como le deben cuatro meses, necesitó una alternativa complementaria y la encontró como coordinador de inferiores en Fénix, que ya desembarcó en Exaltación.
En 2003, cuando todavía no había cumplido 18 años, Santiago Davio asomó en la Primera División de Villa Dálmine compartiendo aquel equipo de "Magníficos" que integraban José Horacio Basualdo, Pedro Troglio, Roberto Monserrat, Raúl "Pacha" Cardozo y Mario Pobersnik. Luego pasó por Defensores Unidos, Atlas, L.N. Alem, Atlético Caroni y Zulia FC de Venezuela, Deportivo Suchitepéquez de Honduras, Desamparados de San Juan, y Acassuso, antes de recalar en Argentino de Merlo (Primera C), donde se encuentra actualmente, sufriendo la crisis que atraviesa el fútbol argentino.
"No me alcanza la plata. Estoy viviendo gracias al trabajo de mi señora", contó tiempo atrás, revelando un presente económico afectado por la falta de pagos que padecen hoy la gran mayoría de los jugadores del fútbol de ascenso. En su caso particular, Argentino de Merlo le adeuda cuatro meses.
Por eso, el vecino de Exaltación de la Cruz salió a buscar otras posibilidades. Y como es preparador físico y además está realizando el curso de Director Técnico pudo encontrar una respuesta ligada al fútbol y muy cerca de su casa: es que Fénix (equipo de la Primera B Metropolitana) ya tiene entrenando a sus divisiones inferiores en Exaltación de la Cruz, donde piensa radicarse y construir su propio estadio. Así, le fue ofrecida la coordinación de las categorías 2001 a 2007.
"Me dieron una mano grande, tanto el Municipio (de Exaltación de la Cruz) como Oscar Spinetta, de Fénix", le contó Davio al diario Olé. "Ellos tienen una gran relación y me ofrecieron este trabajo que viene de diez. Hasta ahora estuve viviendo de mi señora, que es profesora. En Argentino nos deben cuatro meses. No es culpa del club, porque no tiene recursos por todos los problemas que hay, pero mis compañeros también tuvieron que salir a trabajar de otra cosa. Uno pinta casas, otra está en una pizzería y otro en una pollería", agregó.
En este tiempo, como se le complicaba viajar a Merlo desde Exaltación de la Cruz, el delantero debió faltar a varios entrenamientos: "Falté muchas veces. Ir hasta allá me sale 6.000 pesos por mes sólo de nafta y yo no los tenía", señaló en declaraciones al diario Olé.
"Ahora voy a entrenar a Merlo hasta el mediodía y a las 14 vuelvo a mi casa. Después, a las 18 arranco con Fénix. Estoy feliz, porque este trabajo me acomodo las finanzas", contó Davio respecto a su nueva rutina tras la crisis actual.
"ESTUVE VIVIENDO DE MI SEÑORA", CONTÓ DAVIO.



