A razón de la polémica que ocasionó la nota Anticarnaval, en dónde describí las razones por la cuál no me entusiasma en absoluto dicha festividad, resolví extender la temática con comentarios que fui recibiendo a lo largo de éstos días. La primera reacción fue la más esperada, cómo puede ser que una brasileña entusiasta y risueña no esté a favor de la fiesta más importante de su país. La segunda reacción, de desconcierto. No sabía que tantas personas pensaban como yo, lectores panópticos. Y la tercera, de gran felicidad. Siempre creí que debemos convivir en respeto mutuo aún pensando distinto y ésta nota es la prueba, el botón de la muestra.
Confieso que me han hecho sentir un poco más acompañada en éste sendero de Patito feo que transitamos los que no encajamos del todo. Gracias Alicia Pérez Lemus por hacerme sentir cisne y a Ernesto Tancovich por recordar el motivo principal del problema de la chabacanería: la sociedad de consumo vacía todo contenido. Los lectores hacen ésta columna, acuérdense, yo sólo me encargo de proponer algunos atajos del pensar distinto.
Fabiana Daversa. Foto: Alejandra Lopez



