Todos los días, miles de personas en el mundo suben al tren para ir a sus trabajos, visitar a un familiar o conocer algún nuevo lugar. También hay quiénes trabajan arriba del tren o en las estaciones. Las locomotoras van y vienen con sus vagones, llevando mercancías de un lugar a otro, recorren pueblos y ciudades, y en sus ventanillas se van grabando trozos de paisajes.
La Historia del Transporte ferroviario en Japón comienza a finales del Período Edo y se extiende hasta nuestros días. Desde entonces, el ferrocarril se ha convertido en uno de los elementos más importantes de su sociedad y de su economía.
Japón se destaca por tener hermosas estaciones, destacándose algunas de ellas por tener historias muy particulares, como la de la terminal ferroviaria de la línea Tokyu Toyoko; una de sus salidas es conocida con el nombre de Hachiko, porque allí se encuentra la estatua de un perro que llevaba ese nombre y esperó durante nueve años el regreso de su dueño (que había fallecido el el año 1935) hasta su propia muerte. Este perro es conocido como el más fiel de la historia.
La película "Hachiko (Hachi), siempre a tu lado", hizo que esta historia se conociera en el mundo.
En el noreste del centro de Osaka, se encuentra una de las estaciones de tren más curiosas: Kayashima, que cuenta con un agujero rectangular en el centro dejando emerger un árbol gigantesco.
Por lo que se cree, el protagonista tendrá unos 700 años de antigüedad, aunque no existe ningún registro oficial.
La historia de cómo se construyó la estación y de cómo "envolvió" al gigante varía dependiendo a quién se le pregunte. Pero hay unanimidad en lo que respecta al por qué de haber respetado al árbol: el amor por la naturaleza unida a la superstición.
Cuando la estación abrió, en 1910, el árbol ya estaba presente, cerca de las vías, aunque sin interferir en ellas. Durante los siguientes 60 años, la estación permaneció sin cambios, hasta que el aumento de la población hizo que se ampliara la construcción. En 1972, comenzó la expansión, y el árbol iba a ser cortado. Pero se convirtió en una especie de santuario local y de deidad. El típico animismo de Japón. Cuando la gente de la ciudad supo que los funcionarios iban a quitar el árbol, se formó un gran alboroto. Los cuentos sobre el árbol comenzaron a surgir, creándose una "leyenda" en torno a él. Y, casualmente, alguien que cortó una rama al día siguiente tuvo una fuerte fiebre. El mito ya estaba instalado, con lo cuál, las administraciones decidieron mantener el árbol e incorporarlo al diseño de la nueva estación . En 1972 se inició la construcción, y en 1980 las obras ya estaban terminadas.
La estación aún rodea la base del árbol que cuenta con un pequeño santuario. Al día de hoy, sigue en pie gracias a un fuerte apoyo local y a la superstición creada a su alrededor.
El desarrollo de Japón en el siglo XX es análogo a la de su transporte por ferrocarril. A lo largo de los tiempos, el ferrocarril ha sido el medio de transporte más importante en el país, y todavía lo es en las ciudades más grandes.
Como muchas de las ciudades suburbanas japonesas fueron desarrolladas por los operadores ferroviarios, su importancia es indiscutible y algo único en el mundo.
(*) Aléthea su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Era hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"



