En el Instituto Gino Germani de la UBA, académicos intercambiaron ideas sobre desigualdad y economía popular.
La Ley de Educación Superior 24.521 (LES) define a las universidades como aquellas instituciones que desarrollan su actividad en diversas áreas disciplinarias no afines, orgánicamente estructuradas en facultades, departamentos o unidades académicas equivalentes, y a los institutos universitarios como aquellas que circunscriben su oferta académica a una sola área disciplinaria.
Los institutos Académicos se constituyeron, especialmente a partir de los años veinte, en el espacio de investigación, donde predominó desde su inicio un perfil fuertemente profesionalita. Con esta referencia, presento el motivo del artículo.
En el encuentro en la UBA del día 15 de Febrero último, el Dr. Martin Guzman señalo: "Hoy hay una forma de pensar chata", manifestando que las estructuras de desarrollo que fueron exitosas en el mundo son ahora "irreplicables" y que aun así los gobiernos argentinos insisten en importarlas.
El Dr. en Economía, Martin Guzman, quien investiga junto al premio Novel Joseph Stiglitz en la Universidad de Columbia, participó de una reunión en el Instituto de Investigación Gino Germani que fue titulada "Desigualdades, desarrollo y economía popular en Argentina y en el contexto latinoamericano" y de la que también formaron parte otros académicos de disciplinas y ámbitos de trabajo diversos.
Para Guzmán, avanzar hacia el desarrollo requiere el cumplimiento de tres condiciones: que la estructura productiva genere pleno trabajo, que impulse el cambio tecnológico y que la estrategia sea macroeconómicamente sustentable.
En este marco, señaló que para Argentina "es complicado" porque siempre alguna de las variables se desequilibra. La soja, por ejemplo, permite exportar y puede generar algún cambio tecnológico, pero no resuelve el tema del empleo. La industria, por otra parte, genera empleo pero tiene problemas para competir con el exterior.
Guzmán consideró que las estructuras de desarrollo que fueron exitosas en el mundo son ahora "irreplicables", porque han cambiados los tiempos y, sobre todo, las condiciones tecnológicas. En este punto dio el ejemplo de Corea: "Cuando Corea se desarrolló, con el mismo sector vos podías tener las tres cosas. Un país podía producir manufacturas y exportarlas al mundo y eso te garantizaba la consistencia macro, te generaban divisas. Eran intensivas en trabajo, de modo que te generaban empleo. Y, a la vez, tenían complemen-tariedades con otros sectores, derrames y cercanías que se ataban en la cadena productiva a cosas de mayor valor agregado, o sea, te generaban cambio tecnológico", explicó.
A su juicio, este modelo que hizo que el país oriental pasara de producir principalmente arroz a exportar microchips no podría replicarse ahora en Argentina dado que el contexto invita hacia la sustitución de trabajadores por inteligencia aplicada. "Hoy hay una forma de pensar chata, no solamente del Gobierno Nacional pero principalmente en él", dijo este doctor en economía radicado en Nueva York; e insistió en que plantear un modelo de desarrollo similar al de Australia, como se ha intentado hacer con el Plan Productivo, "no va a funcionar en Argentina, porque es una economía bien diferente".
Sobre el tema de Economía popular, Pablo Chena, doctor en economía e investigador del Conicet, se concentró en su exposición en tratar de delimitar de qué se habla cuando se refiere a la "economía popular", objeto de la ley de Emergencia Social sancionada en diciembre pasado. En este punto, consideró que la economía popular comporta un "posicionamiento político", la conformación de "un sujeto colectivo que confronta con el Estado" por estar fuera de su regulación y también con la economía de mercado por cuestionar el "criterio de empleabilidad" al reconocer la condición de trabajador por fuera de la relación patrón-empleado.
Si bien advirtió que no puede igualarse la economía popular a la economía informal, Chena señaló que ésta tiene un lugar preponderante en Latinoamérica, alcanzando, en promedio, al 50% de los trabajadores. Consideró que la economía popular se encuentra "dentro" del sistema económico -aunque con una jerarquía diferente- porque genera un excedente que es apropiado mediante dos mecanismos: "Por un lado, sus procesos de trabajo están subvalorados (se considera que lo que ofrece es de mala calidad y, por ende, se paga poco)". Por otro lado, "están sometidos a una explotación financiera más violenta que la media, con cuotas y tasas de interés excesivas", que, sumado a su poca disponibilidad de contado, les encarecen la adquisición de bienes y los condenan a un bajo acceso a la tecnología.
A su turno, la doctora en Sociología Mariana Heredia señaló que la economía popular nació como forma de "exploración" en momentos de crisis como el que atravesó el país en 2001. En este marco, llamó a pensar cómo sería el funcionamiento de la economía popular en "condiciones de normalidad" y se preguntó cómo podrían sostenerse sin el fuerte financiamiento estatal. También invitó a pensar si los emprendimientos podrían mantenerse "totalmente autónomos" si ocuparan un nicho en el que también esté interesada la economía de Mercado.
Fuente: UBA. Ar . Secretaria de Relaciones Institucionales, cultura y Comunicación-BG Consultora



