Hemos decidido que esta etapa termine en Mansilla de las Mulas, quizás muy poco recorrido (18 kilómetros) para aquellos peregrinos que ya han endurecido sus pies después de dos semanas de largas caminatas, los que así se lo planteen siempre podrán optar por continuar hasta León, en cuyo caso tendrán que pensar en los 37.5 kilómetros que separan el Burgo Ranero de León.
La etapa es llana como la palma de la mano y el primer tramo también se hace eterno, pues casi 13 kilómetros nos separan de la primera población. A unos 5 kilómetros de la salida, una zona de descanso arbolada permitirá que tomemos el primer respiro y a 10 kilómetros aproximadamente se cruzan las vías del tren por un paso subterráneo, referencia para saber que ya estamos cerca de Reliegos.
Reliegos, pueblo de pocos vecinos, es la única población intermedia de este itinerario que se cruza en un instante. Se sigue por el andadero y enseguida se divisa a lo lejos Mansilla de las Mulas. Nuestra meta por hoy.
RUTA ALTERNATIVA
Los que hayan decidido entrar en El Burgo Ranero, tienen dos opciones: continuar por la Ruta Principal o desandar los dos kilómetros por el asfalto y retomar la Vía Trajana en el mismo punto que se abandonó el día anterior. Si determina continuar por dicha vía, debe saber que no tiene ninguna población hasta Mansilla de la Mulas, lo cual obliga a proveerse de líquidos y algo de fruta, pues aunque el trayecto no es muy largo, en verano hace mucho calor y es mejor ir con algunas provisiones. El recorrido es parecido al del día anterior y propio de la zona, sin grandes desniveles, aunque ligeramente ondulado.
IGLESIA SANTA MARIA
Fue la primera iglesia que existió en Mansilla de las Mulas hasta el año 1220. El edificio actual es del siglo XVIII y está construido sobre el anterior. Tiene planta basilical, con tres naves, crucero y cúpula sobre pechinas. El retablo del Altar Mayor es del siglo XVIII y fue restaurado el año 2002. El banco del retablo está integrado por interesantes pinturas en tabla que representan a los Evangelistas y a los Padres de la Iglesia. Lo más valioso es su imagen central, una talla gótica de la Virgen del siglo XVI.
Monasterio de Santa María Sandoval
Se levantó en unos terrenos cedidos por el rey Alfonso VII a su fiel servidor, el conde D. Pedro Ponce de Minerva, quien, a su vez, cedió los terrenos en 1167 al Abad Diego Martínez y su comunidad de doce monjes bernardos procedentes del monasterio de la Espina. Los siglos no fueron benignos con él ya que sufrió incendios y desamortizaciones que le sumieron en un total abandono. Todo el conjunto monasterial se articula a la manera del Císter. El templo que hoy contemplamos parece datar de finales del siglo XII. Tiene planta de cruz latina con tres naves de tres tramos delimitados por arcos apuntados, una cabecera con tres ábsides semicirculares y un crucero. En el lado norte de dicho crucero nos encontramos con una preciosa portada románica.



