En el Imperio Inca, que de norte a sur tenía una longitud de más de 4000 km., tener un sistema de mensajería eficaz era esencial, lo que lo llevó a construir una importante red de caminos.
Los chasquis, del quechua: chaski, postillón o chasqui: correo, persona de relevo, eran los encargados de transmitir los mensajes entre los distintos puntos del Imperio Inca. Eran hijos de curacas, gente de confianza. Todos ellos se encontraban al servicio del Sapa Inca (Soberano Inca). Eran jóvenes diestros y preparados, no debían sobrepasar la edad de 18 o 20 años, desde muy pequeños eran ejercitados para recorrer a través de un sistema de postas, los extensos caminos del Estado Inca.
Eran los correos del Tahuantinsuyo (las cuatro regiones o divisiones), encargados de llevar órdenes de suspensión bélica a tiempo o avisar la llegada de los refuerzos a una batalla, siendo los receptores del saber ancestral, recibido de parte de los hamawt´a (sabios ancianos), para ser entregado a un nuevo relevo, y así transmitir los conocimientos en forma hermética, a fin de preservar los principios esenciales de la cultura andina ante el avasallamiento de la civilización occidental.
El jefe máximo de los chasquis era el Hatun Chasqui, especie de Correo Mayor; era el que administraba los premios y castigos.
Los mejores eran honrados con títulos como "Aya Pama", "Aya Cuntur" o "Aya Huamán", mientras que los infidentes o incumplidores eran castigados con la muerte a golpes de porra.
Su vestimenta constaba de una túnica y como calzado unas ojotas (sandalias). También llevaban una especie de trompeta hecha de caracolas de mar llamada "pututu, un bastón labrado y un penacho de plumas blancas en la cabeza que hacía que se lo identificara desde lejos.
La red de carreteras del Imperio Inca contaba, cada cierto número de kilómetros con "chasqui-huasi", casas de los chasquis. Poco antes de llegar, el chasqui hacía sonar el "pututu" para avisar a su relevo que estuviera preparado para cubrir la siguiente etapa.
Los mensajes se podían transmitir de dos formas:
* Mediante los "quipus", una serie de cuerdas o lanas de algodón de diversos colores anudadas, las mismas las usaban en la administración del Imperio.
* Por medio de mensajes orales: El chasqui de relevo corría al encuentro del que traía el mensaje y ambos recorrían un tramo juntos, trayecto en el que el primero pasaba el mensaje a su relevo, hasta que éste lo memorizaba.
Además de las "chasqui-huasi", en los caminos estaban los "tambos" o casas de descanso, en las que los chasquis recuperaban las fuerzas perdidas en el recorrido, se alimentaban y bebían antes de continuar con la marcha.
Con este sistema de relevo hasta que el mensaje llegaba al destinatario, los jóvenes que cumplían esta misión, podían recorrer hasta 250 km. al día, por lo que un mensaje enviado desde Quito tardaría en llegar a la Capital Inca menos de una semana. El Soberano Inca, podía tener en su mesa pescado fresco del día, gracias a la premura con que el chasqui había recorrido los kilómetros que unían el mar con la capital.
Luego de la conquista del Imperio, los españoles quedaron tan impresionados con la eficacia del "correo humano" que tenían, que los chasquis siguieron sirviendo durante la época del Virreinato del Perú.
Como los españoles no podían ejercer el mismo poder que el Soberano Inca, es decir que, no podían ejecutar los castigos que éstos aplicaban, los llevó a que tuvieran que contratarlos bajo un salario, pero como no cumplieron con el pago de los mismos, poco a poco, fueron desapareciendo.
El cronista Pedro Cieza de León escribe en una de sus Crónicas: "Los incas inventaron un sistema de postas que era mejor de lo que se pudiera pensar o imaginar; las noticias no podrían haber sido transmitidas a mayor velocidad ni con los caballos más veloces".
Los chasquis desaparecen como institución hacia mediados del Siglo XVIII, pero el vocablo perduraría en el tiempo, mucho más.
(*) Aléthea su significado: "Representaba la Verdad en la Mitología Griega. Era hija del Tiempo y madre de la Justicia y la Virtud"



