Durante 2016, varios fueron objeto de asaltos o episodios violentos. El último registrado fue la semana pasada, en Las Praderas. Del susto, la doctora del lugar tuvo un episodio de pánico y terminó internada en observación.
El viernes 13 en horas de mediodía, la enfermera y la doctora en ese momento a cargo del Centro de Atención Comunitaria (CAP) de Las Praderas sufrieron un momento de tensión cuando una vecina apareció en el lugar, con una cuchilla en su cintura, reclamando atención para su esposo a quien supuestamente habían baleado y esperaba en su hogar.
El hecho, relatado extensamente en nuestra edición del sábado último, no pasó a mayores, pero terminó con la Dra. Valeria Sastre, quien está esperando un bebé, internada y en observación ya que como consecuencia del momento de tensión había sufrido un ataque de pánico.
Pero lo sucedido en Las Praderas no sería un hecho aislado. A lo largo de 2016, se sucedieron momentos de tensión similares o directamente asaltos a mano armada en diferentes CAPs de Campana, y en algunos hasta 2 veces en el mismo año.
Así lo confirma Mónica Palacios, una de las delegadas gremiales de los enfermeros de los CAPs quien, haciendo memoria, menciona hechos registrados en los barrios Las Acacias, 9 de Julio, La Josefa, Siderca, Ariel del Plata, Don Francisco, y Otamendi.
Julio Brites, enfermero y vecino de Otamendi quien en septiembre pasado salvó la vida de Leandro Simaldone (13) aplicándole la maniobra de Compresión Abdominal primero y de RCP después, tuvo su propia experiencia violenta: "Fue el sábado 3 de diciembre a las 11 de la mañana. Lo recuerdo perfectamente porque hice la denuncia. Ya estaba cerrando el CAP y vino un muchacho en una moto sin patente. Me dijo que me iba a agarrar en la calle y me iba a matar. Me lo dijo dos veces y se fue. Por suerte quedó ahí, pero podría haber pasado cualquier cosa".
En la primavera pasada, la delegada Mónica Palacios, impulsó junto a sus 36 compañeros de los diferentes CAPs de la ciudad solicitando al Intendente Abella "se arbitren los medios necesarios para garantizar la seguridad de los trabajadores y asistentes a los Centros de Atención".
Casi 5 meses después, la enfermera nos dice: "No tuvimos mayor respuesta. Habían puesto un agente de la Policía Local en Las Acacias, pero a los días se lo llevaron a otro barrio y después no sé. También dijeron que se manejaría con mayor presencia policial en los propios barrios. Pero yo acá, en San Cayetano, no ví nada".
Además, como parte de la entrevista, la enfermera con 10 años de experiencia en el barrio relató cómo ayer tuvo que asistir a un abuelo de 77 años que fue atacado por dos menores en un intento de asalto. "El abuelo se defendió porque eran pibitos, pero aparentemente uno estaba armado. La policía llegó como a los 45 minutos".
Vulnerables: Julio Brites, enfermero de Otamendi, amenazado en diciembre, y Marta Arguello, haciendo una suplencia en Las Praderas, protagonizó un momento de tensión el viernes pasado.
El petitorio presentado a Abella el 28 de septiembre por todos los enfermeros de los CAPs pidiendo seguridad.
La enfermera Marta Arguello, quien el viernes protagonizó el episodio de Las Praderas, junto a Julio Brites, amenazado en el CAP de Otamendi a mediados de diciembre.
Siempre al pie del cañón
Ayer por la tarde la enfermera Mónica Palacios dejó su puesto en el Centro de Atención Primaria de San Cayetano para controlar a Don Adolfo (77), oriundo de Villa Ballester, quien se gana la vida con un reparto de condimentos. En la esquina de Zárate y Dellepiane fue asaltado y golpeado por dos menores que, ante la intervención de los vecinos, se perdieron en las calles del asentamiento 21 de Septiembre. Don Adolfo tenía la presión alta, fue medicado por Mónica y los vecinos lo acompañaron hasta la parada del Chevallier.



