Ya comenzado el 2017 es más que obvio que el "cambio" era solamente la transferencia de recursos de las clases medias y bajas a las clases más pudientes. Esto es tan evidente que ya no te lo discute ni el "inflaglobos" más fanatizado (Escasean, pero aún los hay).
Este nuevo giro macroeconómico que estamos experimentando se tradujo en la caída del consumo, un creciente cierre de empresas y despidos de trabajadores, entre otras cuestiones que todos más o menos sabemos y padecemos. Pero sí quiero hablarte del trabajador que todavía conserva su fuente laboral, sea formal o informal. Quiero hablar de ese, que tal vez seas vos.
Te cuento: el 23 de diciembre por la tarde me tocó encargar pan de elaboración especial en una conocida panadería céntrica de la ciudad, el cual debería ser retirado al día siguiente. Entonces, le pregunto a la empleada a qué hora paso a retirarlo, la cual amablemente me contesta que alrededor de las 15 va a estar bien, porque tipo 17 cerraban. Perfecto, pienso para mí. Instantáneamente del fondo de la panadería, irrumpe la dueña (que había escuchado mi pregunta) y dice: "Mirá, no cerramos a las 17. Vamos a cerrar cuando entreguemos el último de los pedidos".
Mientras la dueña me hacía la aclaración, observé la cara de la empleada, quien se estaba anoticiando que el 24 no tenía hora cierta de salida para volver a su hogar y preparar su Noche Buena. No dijo nada. Miró el suelo masticando bronca, puso una sonrisa de compromiso y me cobró.
Hay cosas peores, por supuesto. Pero esos ojos resignados me dolieron profundamente. Porque en esos ojos vi los de miles. No es culpa de la dueña, pensé, que quizás en estos días festivos quiere recuperar todo lo que el "cambio amarillo" le sacó ¿para devolvérselo? al campo, las mineras y los poderes concentrados de la economía de juguete que supimos conseguir.
También pensé que si la empleada osaba recordarle a su empleadora que ella también es una persona (y no necesariamente su socia), la respuesta iba a ser la misma tan escuchada por estos días: "Si no te gusta ándate. Tengo a cien espeerando tu lugar".
Me imagino la cantidad de trabajadores en Campana, que ven diariamente sus derechos una vez más arrebatados, sufriendo amenazas de despidos, trabajando por demás, en cualquier condición y sin chistar. Esto también es el "cambio" señores: volver todo lo que se pueda a las condiciones laborales pre-justicialistas. Es decir: retroceder 70 años ideológicamente a manos de una clase política que no piensa en términos de Nación, sino en cómo administrar una de las factorías más alejadas y pero productivas al servicio de las economías centrales. Y no es una exageración: los tipos piensan que sólo somos ganado. Ganado que ni siquiera habla Inglés.
Me importa muy poco a quien no le gusten mis palabras y ojalá se ofendan de nuevo, como lo hacen todos los fines de semana cuando, a cuento de mis columnas, recibo una andanada de insultos, agravios y hasta hackeos, provenientes de los representantes locales de estas políticas retrogradas e injustas. Mejor. Me siento orgulloso de estar en una vereda diferente, aunque tenga que hacerme cargo de los errores que posibilitaron el "cambio".
Pregunto yo: Los entes de control laboral estatales de nivel Municipal, Provincial o Nacional, ¿no ven esta debacle laboral?, los Sindicatos, ¿tampoco?, ¿y la clase política? El Ejecutivo local, los Secretarios, y los alcahuetes (que además traen nuevos y foráneos proveedores a la ciudad) ¿ninguno ve nada?
A modo de conclusión, te dejo dos versos de una canción del Indio Solari: "Fijáte de qué lado de la mecha te encontrás, con tanto humo el bello fiero fuego no se ve."
Tomás Buzzi / Facebook: Frente A Buzzi / Twitter: @FrenteBuzzi



