Se cumplieron 184 años de la usurpación ilegal e ilegítima de las Islas Malvinas por parte de la potencia colonial Británica, quien desconoció los principios de utispossidetis iure (lo que usted poseía usted poseerá) que marcó la formación de la fronteras de los países americanos que habían sido colonia europea, ignorando también los antecedentes previos al proceso de independencia como lo fueron las bulas papales de 1493 (bula inter caetera) que le habían otorgado a España el reconocimiento sobre las tierras colonizadas, las cuales no sufrieron protesta por parte de Gran Bretaña al momento de ser proclamadas.
La geografía, la historia, el derecho internacional y el sentimiento nacional hacen de las Islas Malvinas un territorio indiscutiblemente Argentino, cuyo reclamo y defensa de la soberanía de las mismas se ha transformado en una de las pocas políticas de estado que los argentinos hemos podido sostener a lo largo de los años sin importar los sesgos ideológicos de los gobiernos, aunque si cada uno desde su impronta y desde su estrategia.
La defensa de la soberanía de las Islas y el reclamo sobre las mismas requieren de un trabajo fino, constante, sutil y delicado que evite caer en errores que logren únicamente favorecer la posición Británica. Lo que sucedió con el mapa argentino emitido por el Ministerio de Desarrollo Social es sumamente perjudicial para la posición Argentina respecto a las islas porque sin dudas que el hecho de que un Ministerio Nacional emita un mapa de nuestro territorio sin incluir a las Islas dentro del mismo no es más que una aceptación implícita de que las Islas no son Argentinas por nada más y nada menos que una cartera ministerial del Estado Nacional Argentino.
Esto no es casualidad. Desde el inicio de la gestión del Pro, la cuestión Malvinas ha pasado a un segundo plano. Con el solo hecho de haber escuchado a la mismísima Canciller Argentina, Susana Malcorra, decir que "las Islas Malvinas ya no son el tema dominante en la relación entre Argentina y el Reino Unido y no debería desviar la atención de las prioridades bilaterales más importantes del comercio y la inversión", es sin dudas una muestra cabal de que la cuestión del mapa no fue una casualidad, no fue un error. Existe en el Gobierno Nacional una visión secundaria sobre el reclamo por lo que es nuestro y eso es grave, no solo porque se abandona años de avances desde la vuelta a la democracia, sino también porque lo único que se hace es generar precedentes peligrosos que perjudicarán sin dudas el reclamo posterior.
En fin, si la idea es la unidad del pueblo Argentino, ¿qué mejor que profundizar políticas en donde la mayoría del pueblo se siente identificada, como lo es el reclamo por Malvinas? El reclamo por Malvinas es un símbolo de la unidad de los argentinos en pos de lograr objetivos y perseguir intereses. Si quienes dicen querer la unidad del pueblo, no entienden la gravedad de lo que sucedió con el hecho del mapa, la tan anhelado unión se va a seguir postergando.
Alejo Sarna



