La herencia de anteriores administraciones también está en las aguas bonaerenses. Un informe encargado por la gobernadora María Eugenia Vidal, arrojó resultados alarmantes que ponen en evidencia la desinversión y los problemas de servicio de la empresa estatal ABSA que sirve a casi el 30% de la población de la Provincia. Salinización, presencia de arsénico, falta de redes, nitratos, presencia de hierro y magnesio y desertificación son las problemáticas que conforman las secciones del documento que recibió Vidal. Parte de este informe fue publicado en marzo del corriente año por varios periódicos y diarios nacionales. Presumo, que sin mucho mas análisis detallado y sectorial las palabras de nuestro Intendente se fundaron en este estudio que le debe haber referenciado nuestra Gobernadora. Estas palabras, que enunciadas por cualquier vecino no dejan de ser una especie difícil de verificar y se constituyen en una simple apreciación de mesa de bar, al ser dichas por el funcionario de mayor rango en una comunidad son una aseveración estrepitosa que solo amerita la desesperación ya que es el liquido esencial para la vida y el que tomamos todos. La liviandad con la que una especie de este tipo se puede arrojar a la población sin evaluar la magnitud del efecto me resulta asombrosa. Pero la cosa no termina ahí, ya que posteriormente un funcionario de segundo rango con la responsabilidad de las cuestiones ambientales expresa ante el requerimiento de los concejales que el agua está bien, que si hay diferencias de valores, estas son porque los valores del código alimentario son diferentes a los parámetros provinciales y etcéteras justificatorios. Si el Intendente asevero con tanta certeza que el agua cuenta con contaminantes como metales pesados y luego un funcionario sale a desdecirlo, enunciando que hizo análisis y que también ha solicitado a ABSA los estudios para saber el estado actual y los valores anteriores para ver la trazabilidad, la pregunta es, ¿cómo no tenemos esos valores archivados desde antes de esta crisis verbal?. ¿Por que debió cometer la torpeza del exabrupto nuestro Intendente para que se le pida a la proveedora del agua los datos que se deben tener y fiscalizar mensualmente para tener la tranquilidad de que estamos seguros de lo que tomamos?.
Esta cuestión del agua en Campana ha tomado un vuelo inusitado. Es notable como las palabras fáciles pueden generar un terremoto. Lo objetivo es que ahora es casi imposible volver atrás. Porque la versión concreta surge de las palabras del propio Intendente. ¿Cómo se vuelve atrás de esta situación, aun retractándose?. Si un funcionario hoy desmiente esta versión la visión que nos queda es que nuestro Intendente, no estaba informado, estaba mal informado o simplemente no sabía lo que estaba diciendo, y, si sabía lo que estaba diciendo, tiene algún fundamento y no obro con la seriedad que la situación imponía, habida cuenta que, conociendo la situación, la inacción agrava el riesgo de la salud de la población?. Si su secretario de ambiente tenía esos datos, ¿no se los había referenciado al Intendente antes de sus declaraciones? Si el tenia la certeza que el agua era tan buena, ¿por que llegamos a las declaraciones alarmantes de nuestra máxima autoridad? Y finalmente, si no tenia los datos, que esperaba para tenerlos? ¿Era necesaria alguna emergencia sanitaria?.
Cualquier escenario es malo.
Quiero hacer un pequeño análisis de la empresa prestataria y la historia reciente.
ABSA Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima, fue creada por Decreto N° 517 de fecha 13 de marzo 2002 (ratificado por Ley N° 12989 del 11 de febrero de 2003), para que asuma la prestación del servicio sanitario en iguales términos y condiciones que los previstos en el contrato de concesión celebrado con la anterior prestataria, con excepción de las obligaciones relacionadas con el régimen de inversiones y de expansión del servicios. El Marco Regulatorio, para la prestación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento Cloacal, vigente en la Provincia de Buenos Aires, establece iguales derechos y obligaciones para todos los prestadores de los mismos, sean éstos personas jurídicas públicas ó privadas, independientemente de que dicho servicio sea de titularidad provincial ó municipal.
Por Resolución N° 525 del 10 de agosto de 2010, se crea El Fondo Fiduciario de Infraestructura Sanitaria para Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) que pasa a estar integrado por el 10 % de la tarifa abonada por los usuarios; el Fideicomiso se administra por el Banco de la Provincia de Buenos Aires, como fiduciario de los ingresos generados, siendo el único e irrevocable destino, la financiación de inversiones para expansión de los servicios de agua potable y saneamiento cloacal y el incremento de la capacidad de la infraestructura básica. Sin embargo la mayor cuestión que se le ha planteado a ABSA es su falta de programación de inversiones y adecuaciones del servicio. La fiscalización de la calidad del servicio está a cargo del OCABA, pero finalmente no debemos olvidar que los destinatarios del servicio son las poblaciones organizadas en municipios. O sea nosotros. Cuando el agua la suministraba y administraba una empresa privada con nombre y apellido, como el caso Contreras, la municipalidad exigía los análisis mensuales, y los controlaba con una oficina ad hoc a nivel local., De hecho los análisis del agua se hacían en un laboratorio de Campana y bastaba ante cualquier mínima duda, levantar el teléfono y acceder fácilmente a la información real de lo que sucedía en el servicio, en cada pozo de suministro. Como siempre sucede la presión sobre el concesionario para que mantuviera las tarifas fue llevando a una ineficiencia operativa y fin de la historia varias veces repetidas. Una vez dada de baja la concesión al parecer resulto infructuoso pedirle al OCABA y a ABSA que cumplieran entregando los informes en tiempo y forma, y el organismo municipal de contralor se disolvió cayendo en la entelequia de la "Provincia "que como ya sabemos es de todos pero resulta difícil encontrar una cara visible ante un reclamo, y cualquier intento de información entra en un laberinto responsabilidades difusas.
El monto de los estudios en aquel momento lo solventaba el concesionario y formaba parte de su obligación y de su ecuación de costos. Dado que la condición de la concesión a ABSA es la misma que la que se les otorgaba a los anteriores prestatarios, es ABSA quien debe dar los estudios y la Municipalidad quien debe exigirlos. Quizás ante la duda y frente a la crisis, parece muy sensato lo que opino el Concejal Fraticelli, de operar con un muestreo estadístico de pozos más sensibles con una determinada frecuencia de modo de poder contrastar la información con la que debiera otorgar la concesionaria. Este parece un método razonable, sustentable en el tiempo y comparable de modo de dar una certeza adicional a las evaluaciones que obligadamente deben venir de la prestataria del servicio.
De cualquier modo no es mi intención entrar en una profundización técnica que puede resultar tediosa y que es propia de un debate entre especialistas. Me interesa analizar las acciones y versiones objetivas sobre esta cuestión de los controles. El funcionario a cargo del área de ambiente, esgrime como defensa ante la falta de análisis locales, una razón presupuestaria. Precisamente hace mención al valor económico de los estudios por pozo. Esto debe ponernos en alerta. Veamos….Ningún valor económico está por sobre la salud de la población. ¿O nuestro riesgo esta valorizado en los $20000, siendo este el costo por análisis de pozo que este funcionario declara?¿Tan poco vale la salud de la población de Campana? Por otro lado si una empresa privada como PSA, especializada en el tratamiento de aguas, dio alguna señal de alerta, la actitud no es denostar al informante justificando la propia carencia, en el interés económico del otro. Para llegar a esa conclusión es necesario antes de opinar con tal liviandad, desde la función pública, mínimamente informar con datos ciertos, con una evaluación de datos históricos para certificar que el informe vertido por la empresa es realmente tendencioso o sesgado y tiene algún objetivo intimidatorio comercial.
En los partidos donde se ha podido determinar, el grave estado de contaminación, en general, esta ha tenido su origen en la ocupación desordenada del terreno, la falta de planificación en el uso del suelo, el desarrollo urbanístico incontrolado, la localización Industrial, la baja conciencia ambiental, la carencia en infraestructura de saneamiento y los organismos de control insuficientes o ineficientes. Esto último lo declara concretamente un informe del Colegio Argentino de Ingenieros. A nosotros nos caben las generales de la ley y tenemos muchas de estas patologías enunciadas así que la mejor sugerencia para esta administración pública, es contener el verbo y redoblar seriamente los controles.
Quería realmente terminar el año con un mensaje al menos optimista pero esta semana, la última del año estuvo signada por varios acontecimientos, aparte de esta cuestión del agua, algunos terriblemente lacerantes como la cruel muerte del padre de Andres Suardini a quien saludo con el mayor de los afectos, acompañándolo en su terrible dolor. Por otro lado la inexplicable persecución del Concejal Cantlon quien fue desafectado de su cargo sin otro justificativo que su oposición a la actual gestión municipal, a quien le he manifestado mi solidaridad como amigo de siempre. Y por último la cuestión del cruce de opiniones sobre la costanera que es un tema que me preocupa y sobre el que volveré a reflexionar más adelante. No obstante ello creo que el fin de un año y el comienzo de otro siempre renueva esperanzas y nos confronta a nuevos desafíos. Así que a pesar de todo… FELIZ AÑO NUEVO!
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



