Nos preguntamos en la nota anterior, ¿si algo le estaba pasando al Intendente Abella?, cuando sin mencionar medida previa alguna dijo, que el agua de ABSA contenía elementos perjudiciales para la salud, que no aconsejaba su consumo, que la empresa no invertía en extraer agua de mejor calidad, ni ejecutaba el tratamiento adecuado antes de que vaya a la red para que no le haga mal a la gente, hecho que estaba demandando varias atenciones en los centros periféricos y que por lo tanto podría haber un colapso del sistema de salud.
Pasado dos semanas de sus declaraciones y cuando el silencio oficial se hacía cada vez más estruendoso, de forma ambigua, el subsecretario de Medio Ambiente intentó echar luces sobre los dichos del Intendente. Guillermo De Luca, en una reunión informal con concejales dijo, que para él, el agua de ABSA era apta para el consumo. Que al respecto podía asegurar que no contenía elementos orgánicos (por ejemplo bacterias), pero no podía decir lo mismo respecto de los inorgánicos (por ejemplo metales pesados), de los cuales el último análisis municipal consta de hace más de tres años. Además dijo que dichos análisis eran muy caros y que el Intendente había tenido un acto fallido por cuanto estaba algo desbordado por los problemas de la gestión.
Todo un tema los dichos del funcionario, que en vez de aclarar, oscureció. Y en lugar de dar repuestas, dejó aún más interrogantes.
Primero: Que al menos durante los últimos dos años de Giroldi y todo el primer año de Abella, el municipio no realizó, ni solicitó análisis de metales pesados sobre el agua de ABSA. ¿Entonces de dónde sacó datos el Intendente, para afirmar que el agua "estaba alta en muchos metales pesados"?
Segundo: Que el Intendente habría hablado sin sustento. ¿Acaso lo hizo antes? ¿Volvería hacerlo?
Tercero: Que para la gestión Cambiemos es demasiado oneroso pagar los análisis del agua que consumen los vecinos". ¿Será un gasto innecesario? ¿No debería ser una medida obligatoria?
Cuarto: Que el Intendente Abella está superado por su primer año de gestión. ¿Es normal que esto ocurra? ¿Podrá recuperarse? ¿Qué nos deparan sus tres años faltantes de mandato?
Sostener los dichos sobre la calidad del Agua que consumen los vecinos, cumplir el mandato de la gobernadora sobre la tarifa y la continuidad de ABSA, aceptar la imposición de un Peaje absurdo dentro de la ciudad, no cumplir en tiempo y forma con la Costanera prometida, aguantar la presión por el canje del Puerto de Frutos y gestionar una ciudad como Campana, parecen ser problemas muy desgastantes para el Intendente Abella, que lo llevan a cometer errores que no son parte del cambio prometido, a administrar continuidades de gestiones anteriores e incluso a retroceder más allá de ellas en el reloj político, como la desmesura revanchistas del caso Cantlon y las agresiones innecesarias de su gente a vecinos en el Concejo Deliberante.
Sería deseable que en víspera de navidad y de un nuevo año, reflexione sobre la trascendencia de su rol sobre la vida de todos nosotros, se tome las pausas necesarias para equilibrar su ser y solucione a favor de los vecinos los problemas que lo aquejan. ¡Que tenga una buena navidad y un mejor año nuevo, señor Intendente! Y no olvide, que nuestra suerte, está atada a la suya.
Mario Valiente / FM Futuro 93.1 MHz / Programa La Agenda Política e Institucional de Campana



