Isaías 60:1-3 Levántate y resplandece ; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
Porque he aquí tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones, más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
Dios no avergüenza a los que confían en Él y la luz de Jesús no se puede ocultar. El bendito Espíritu Santo obra en el corazón de cada uno de sus hijos porque no es por mérito propio es por la misericordia y gracia del Padre Todopoderoso. Poderoso Dios, creador del cielo y de la tierra, hace algo nuevo en tu vida cada día, milagro creativo, cancela toda maldición que esté en contra tuya. Dios que todo lo sabe, lo ve y lo escudriña, lo revoca y lo transforma en bendición y vida eterna. Dios bendice a tu generación y a las generaciones venideras, Él te llama a ser llamado por muchos, el Señor te conoce, nos conoce desde el vientre de nuestra madre, Él nos forma y nos transforma. Tiene un destino, planes de bien y no de mal, futuro de bienestar, ordena aún cuando crees que estas en desventaja. Dios esperará la oportunidad para socorrerte. Como dice el Salmos 128:1-2: Bienaventurado todo aquel que teme a Jehova, que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás y te irá bien.
El temor a Jehová es el principio de la sabiduría, seamos prudentes, seamos aquellos que miran con ojos espirituales, de guerreros, que no luchan contra personas, sino contra principados y potestades de maldad. Debemos ser de corazón limpio e íntegro para andar por el camino del bien, y si en algún momento te desvias a derecha o a izquierda, el Señor te tomará con su mano de poder para llevarte a sendas de gracia y de justicia. La mujer o el hombre de frutos gozará de la plenitud de la gloria de Jehová, traerá para los suyos y tendrá para dar a quien lo necesite, sobreabundará el amor y la misericordia sobre su vida porque ya no estoy solo, más Cristo vive en mí. Debemos buscar todos los días de nuestras vidas el oportuno socorro, que no viene de personas sino que viene desde lo alto, para todos aquellos a quienes Jehová hizo volver de la cautividad. Seremos como los que sueñan, nuestra boca se llenará de risa y nuestra boca de alabanza. El cielo está a nuestro favor, porque Jesús venció públicamente a nuestro enemigo para resucitar al tercer día y vivir junto a nosotros todos los días de nuestras vidas hasta que Él venga a buscar a una iglesia sin mancha y sin arruga. Tenemos la plena seguridad que nuestros enemigos están bajo nuestros pies, nadie escapa a la justicia de Dios. Dios no hace nada oculto, al contrario del hombre que siembra su maldad pero como lo prometió nuestro Señor, las tinieblas no prevalecerán delante de los hijos de Dios. Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse, Dios dice y cumple. El hombre promete y olvida, el hombre dice amar pero su corazón dice lo contrario, por eso la palabra dice: De lo que está en el corazón habla la boca.
Porque Dios no hace nada oculto, le entrega la luz a los suyos, Dios pelea la buena batalla, no es con ejercito, ni con espada más es con su Santo Espíritu. Si alzamos nuestros ojos a los cielos, sabemos que tú estas sentado en el trono y cuando se levantaron contra los hombres, tu furor se levantó contra ellos. Bendito es Jehová de los ejércitos que nos llamó a ser sus amados, quien escribió nuestro nombre en el libro de los cielos y no lo borrará jamás. La palabra dice en el Salmos 125: los que confían en Jehová son como el monte de Sión que no se mueve sino que permanece para siempre. Permanecer es creer y tener la certeza de que si Dios está con nosotros, quien contra nosotros. Permanecer es crecer, permanecer es estar respaldado por el Rey de Reyes y Señor de Señores, permanecer es que a pesar de la adversidad la persona tiene los ojos puestos en Cristo Jesús, permanecer es confiar, permanecer es saber que la justicia vendrá de lo alto y no del hombre, permanecer es que tenemos un pedazo de cielo aquí en la tierra junto a nosotros porque somos coherederos de la iglesia de Cristo Jesús. Permanecer es ser como Eliseo que no dejo a Elias hasta que no le diera una doble porción de su bendición. En este tiempo pidamos de lo que el Señor tiene para nosotros, Dios es nuestra salvación, porque Él nos sacó de las profundidades de las tinieblas para mostrarnos su luz y bendecir a Dios en las congregaciones. Tomemos los dones que el Señor tiene para los hombres.
Jah Dios habita en medio de nosotros.
Hasta el próximo domingo, una antorcha encendida en Campana.
María Cristina Solís
Facebook: unamiradadefe
Mail: unamiradadefe_@outlook.com



