La chía (Salvia hispanica) es una planta herbácea de la familia de las lamiáceas; es nativa del centro y sur de México, Guatemala y Nicaragua.
Durante miles de año ha sido un alimento básico en las civilizaciones maya y azteca debido a sus propiedades nutricionales sus grandes beneficios para la salud.
El sabor de estas semillas es suave y agradable y se puede incorporar a muchos tipos de recetas, yogures, cereales, etc.
Este alimento contiene alrededor de 40% de carbohidratos; de estos, 30% es fibra insoluble, 3% es fibra soluble y el resto son almidones esenciales. No contiene gluten ni sodio, es alta en fibra y antioxidantes y a su vez se destacan en su aporte de proteínas completas. Es una buena fuente de vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6 y B8), vitamina E y vitamina A. Aporta minerales como calcio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc, selenio, boro y cobre. Además es, junto con el lino, (Linum usitatissimum) una de las especies vegetales con la mayor concentración de ácido graso alfa-linolénico omega 3 conocidas hasta 2006.
Las semillas de chía poseen 500% más calcio asimilable que la leche, 200% más hierro que la espinaca, 100% más potasio que la banana, 700% más Omega-3 que el salmón del atlántico, 100% más fibra que cualquier cereal en hojas, 300% más selenio que el lino y 1400% más magnesio que el brócoli. Contiene aminoácidos como la fenilalanina, metionina, histidina, triptófano, treonina, leucina, isoleucina, lisina y valina.
Estudios indican que ayudan a eliminar líquidos y toxinas, su contenido en ácidos grasos omega 3 puede calmar y prevenir dolor de articulaciones, regulan la flora intestinal, previenen la oxidación celular y son beneficiosas cuando se está intentando perder peso, ya que aumenta el volumen de los alimentos ingeridos y da un efecto saciante.
Puesta en un medio acuoso, la semilla queda envuelta en un copioso polisacárido mucilaginoso. Cuando una cucharada de chía es mezclada con agua y puesta a reposar durante algunos minutos, se formará un gel sólido; tal reacción se debe a la fibra soluble de la semilla. El gel formado en el estómago se convierte en una barrera física para la digestión enzimática rápida de algunos carbohidratos, impidiendo su transformación en azúcares sencillos y modulando el metabolismo de estos compuestos. Por otro lado, la fibra dietética de la chía tiene un efecto favorable durante el transporte del bolo fecal, previniendo así la obesidad y diversas enfermedades del tracto digestivo. Estas propiedades hidrofílicas de la fibra soluble de la semilla de chía, que posibilitan que la semilla absorba agua hasta doce veces su propio peso, permiten que, una vez consumida, el organismo prolongue su estado de hidratación, retenga humedad y se regulen más eficientemente los fluidos corporales, la absorción de nutrientes y, consecuentemente, el balance electrolítico.
Fuentes: https://adf.ly/1gP3ze https://adf.ly/1gP42H https://adf.ly/1gP432



