Convocó al Sindicato Químico y a la empresa a una reunión para mañana al mediodía. Es porque la firma DAK Americas, con sede en la vecina ciudad, realizó una presentación ante la quita de colaboración que los químicos despliegan solidariamente en esa y otras plantas. La dirigencia sindical se había quejado de la inacción de la delegación Campana de la cartera laboral.
El Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Zárate-Campana y los dueños de la empresa Quipro fueron citados por el Ministerio de Trabajo provincial sede Zárate a una nueva audiencia este lunes con el objetivo de allanar el camino hacia una solución del conflicto que tiene a la planta local paralizada y a sus últimos cuatro empleados de convenio con un futuro incierto.
La intervención de la delegación zarateña del órgano laboral se da como respuesta a una presentación de la firma DAK Americas en respuesta a la quita de colaboración parcial que los agremiados químicos están realizando en solidaridad con la situación de sus compañeros de Quipro.
La reunión, pautada para el mediodía del lunes y que será acompañada por una movilización de trabajadores, abre un canal de diálogo paralelo al que se desarrolla en la sede ministerial de Campana, hasta ahora sin éxito.
"Quipro no paga, no da trabajo, no cumple con las intimaciones de los organismos le cursan y mientras tanto el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires y el Intendente municipal (Sebastián Abella) permanecen como meros espectadores", comentaba días atrás el secretario gremial del Sindicato Químico, Oscar Casco, al medio digital Enlace Crítico.
La primera línea del sindicato ya había apuntado contra el accionar de Julio Amoroso con anterioridad. El tesorero Néstor Carrizo afirmó que "Campana y Zárate son una zona totalmente industrializada" en la que "no se puede hacer pruebas piloto", en referencia a la designación de Amoroso al frente de la cartera laboral.
"Acá tiene que haber gente que decida, que tome decisiones, no puede ser que a esta altura de las circunstancias no se haya podido hacer cumplir la ley", cuestionó.
En línea, el secretario gremial, Oscar Casco, había opinado que "Amoroso está de paseo".
"Hasta han habido empresas que denunciaron en el Ministerio la medida de fuerza que están haciendo otros trabajadores químicos en solidaridad, y ni siquiera fijaron un audiencia", aseguró.
El conflicto con Quipro estalló en octubre, cuando la empresa despidió a sus últimos cuatro trabajadores bajo convenio químico, no reconociéndoles indemnización y adeudándoles parte de los sueldos de mayo, junio julio y agosto, y todo el de septiembre.
Trabajo Campana dictó entonces la conciliación obligatoria para retrotraer la medida de la compañía, pero Quipro la desconoció. La planta pasó a estar en un virtual estado de abandono, con el sindicato denunciando ante el OPDS y el Municipio el almacenamiento de peligrosas sustancias en su interior sin ningún tipo de supervisión.
Policía ambiental y autoridades provinciales allanaron la fábrica, relevaron los productos contenidos adentro y precintaron válvulas, pero nada ha cambiado.
El gremio ha mantenido el acampe -micro incluido- en la puerta de la planta ubicada al fondo de la calle Cándido Cabrera. También ha realizado un escrache en el acceso del country donde vive el presidente de Quipro, Osvaldo Louyer. Y a mediados de noviembre llegó a cortar la Ruta 6. Medidas que no han bastado para producir avances significativos en la difícil negociación.
EL EMBLEMÁTICO COLECTIVO DEL SINDICATO QUÍMICO, EN UNA MANIFESTACIÓN FRENTE A LA DELEGACIÓN CAMPANA DELMINISTERIO DE TRABAJO.



