El azúcar abarca una gran variedad de endulzantes que se pueden dividir en monosacáridos (como la glucosa, la fructosa y la galactosa) y endulzantes complejos (como la sucralosa, lactosa, maltosa, etc.).
Las calorías del azúcar blanco (sucralosa) son llamadas "calorías vacías", ya que durante su refinado y procesado pierden sus propiedades nutricionales (vitaminas y minerales). Es un carbohidrato que se encuentra de forma natural en diversas plantas, principalmente en la caña de azúcar y está compuesta por dos tipos de endulzantes simples: fructosa y glucosa.
El problema no son los alimentos que naturalmente contienen azucar en cualquiera de sus variantes; sino el azucar agregada que incluímos a nuestra dieta a traves de infusiones o diferentes comidas.
La Asociación Americana del Corazón recomienda que no se debe consumir más de 24 gramos de azúcar añadida por día. Esto equivale a 6 cucharaditas o 100 calorías (menos de lo que contiene una lata de refresco). El problema es que la cantidad que toma el promedio de las personas occidentales es de 18 cucharaditas de azúcar diariamente.
La mayoría de las veces ni siquiera nos damos cuenta de que estamos consumiendo azúcar. Podemos encontrar diferentes tipos de endulzantes en productos de todo tipo: aderezos de ensaladas comerciales, jugos, alimentos light, quesos, gaseosas, etc. Para evitar el consumo de azúcar no deseado es importante leer las etiquetas y eliminar o limitar el consumo de aquellos productos que contengan algún tipo de azúcar añadida.
El azúcar es una sustancia tan adictiva como las drogas, y provoca estragos en el organismo. Cuando consumimos azúcar (sacarosa) el sistema inmunológico se debilita durante 6 horas, lo que nos hace más vulnerables a los gérmenes, virus y bacterias nocivas.
Por otro lado, el azúcar reduce las ganas de comer alimentos nutritivos como las verduras, lo que puede resultar en carencias nutricionales.
El alto consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que azotan nuestra sociedad: Diabetes, hipertensión, arterioesclerosis, Obesidad, Cáncer, Alzheimer, Candidiasis, Eczema, Síndrome Premestrual, etc.
El azúcar blanco roba al organismo minerales y vitaminas (principalmente las del grupo B), de ahí que se diga que en los países desarrollados estamos sobrealimentados, pero desnutridos. Por si esto fuera poco, en el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que éste suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos.
¿La solución consiste en sustituir en azúcar por los EDULCORANTES ARTIFICIALES? Desgraciadamente, como reza el refrán, muchas veces es peor el remedio que la enfermedad... El edulcorante sucralosa es básicamente azúcar clorada, y por tanto, presenta muchos de los riesgos del cloro. Las dioxinas son un subproducto del procesado del cloro, un carcinógeno 300.000 veces más potente que el DDT. Muchos refrescos utilizan la sucralosa como edulcorate.
La sacarina también es un carcinogéno, que ha sido prohibido hace años en muchos países. Pero sin duda, el peor de los edulcorantes artificiales es el ASPARTAMO (E951), que también podemos encontrar en los refrescos light y en algunos medicamentos (leer siempre los prospectos). Es una exitotoxina y un neurotóxico. Algunos de los efectos más graves del aspartamo son: Tumores en el cerebro, Esclerosis Múltiple, Epilepsia, Diabetes, Parkinson y Alzheimer, defectos de nacimiento y Fibromialgia. El aspartamo provoca más reacciones adversas que el resto de los demás alimentos y aditivos de la industria alimentaria combinados. Se han documentado más de 90 efectos adversos del aspartamo como migrañas, ataques epilécticos, leucemia o aumento de peso (dato: Revista de Medicinas Complementarias. Medicina Holística).
Lo ideal sería comenzar a acostumbrarse a consumir alimentos con su sabor original, sin necesidad de agregarles endulzantes (naturales o artificiales).
La educación poblacional en relación a este tema es, sin duda, de vital importancia. Las personas deben ser asesoradas por sus médicos y nutricionistas en cada ocasión de consulta, para lograr así la conducta alimenticia más adecuada.
Fuentes: https://goo.gl/V1SFLk https://goo.gl/SE1RyX https://goo.gl/Ul55LJ



