Hasta que no se interprete que la planificación física territorial es un instrumento de gobierno es muy difícil que nuestros decisores lleven adelante un análisis serio de las variables urbanas, y operen en consecuencia en la gestión eficiente del territorio.
La planificación como instrumento de gestión tiene por lo menos 8 razones centrales que permiten llevar adelante un desarrollo ordenado. Quiero tomar como base el pensamiento territorial de los planificadores chilenos.
En primera instancia la planificación es un marco para el crecimiento. Un marco no se trata de un control centralizado, sino de una forma de anticipar las necesidades, coordinar esfuerzos y establecer un camino hacia un horizonte que se construye de forma colectiva. Conocidos son los grandes esfuerzos para mejorar la habitabilidad, la prosperidad y la equidad que han tenido lugar en varias ciudades. Tal impacto transformador no es un producto de la espontaneidad, sino de una planificación constructiva.
En segunda instancia una ciudad planificada es una ciudad preparada para la evolución técnica y social anticipando el futuro. Para mantenerse a la vanguardia de los desafíos, los líderes de la ciudad deben estar dispuestos a ver las oportunidades y gestionar los riesgos. Con una información fiable sobre la situación actual, se puede ser capaz de hacer conexiones entre la visión a largo plazo y acciones a corto plazo. Las ciudades que no planifican activamente su futuro probablemente se queden atrás.
En tercer lugar, La planificación mejora el impacto. Los líderes locales son elegidos por ofrecer mejoras. Dada la magnitud de los desafíos que enfrentan las ciudades, es poco probable que todas las mejoras deseadas sucedan a la vez. Las ciudades exitosas construyen hitos mediante la realización de proyectos prioritarios que están alineados con la visión a largo plazo. La Planificación identifica cuestiones urgentes con los recursos disponibles y asegura que las iniciativas no sean redundantes o vayan en direcciones diferentes.
En cuarto lugar, la morfología urbana se desarrolla armónicamente. Vivienda, empleo, accesibilidad y seguridad son las principales preocupaciones de los habitantes urbanos. Estos temas están fuertemente correlacionados con la forma urbana. Las políticas adecuadas sobre densidad, uso del suelo, espacio público y diseño de infraestructura y servicios pueden hacer una diferencia en la entrega de calidad de vida a un precio justo. El diseño de un modelo espacial que responda a las preocupaciones de los ciudadanos es un medio para suministrar una mejor ciudad.
En quinto lugar, Una buena planificación urbana impacta positivamente la economía urbana. Asegurarse de que hay un montón de puestos de trabajo en una ciudad es una prioridad para los líderes locales. Las ciudades compiten para atraer la inversión con el objetivo de generar actividad económica. La planificación coordina la localización y distribución espacial de las actividades económicas y facilita la captura de valor de la inversión pública.
En sexto lugar, una perspectiva territorial más amplia ayuda a las ciudades a alcanzar economías de escala. Las ciudades no operan en el vacío. Su presencia se asocia a una región que la rodea con la que comparten recursos y oportunidades. En vez de sólo mirar dentro de los límites municipales, las ciudades que planifican juntas pueden tener una ventaja competitiva al realizar una coordinación entre municipios. Además de la eficiencia espacial, esto les permitiría tener economías de escala para aumentar su poder de negociación.
Las ciudades exitosas aseguran la continuidad de sus planes aunque los ciclos políticos cambien, al darse cuenta de que una hoja de ruta estable es más creíble. La inversión es a largo plazo con la que se beneficia de condiciones predecibles. La ordenación del territorio es un activo para reducir la incertidumbre y por lo tanto su continuidad contribuye a la creación de oportunidades transparentes para una sociedad comprometida.
Las ciudades que planifican a escala están en condiciones de anticipar en vez de reaccionar, por lo tanto, son capaces de hacer frente a la raíz del problema. Los patrones espaciales no planificados son ineficientes y requieren más recursos para mantenerlos, y el alto costo de tomar malas decisiones o no tomar ninguna decisión puede hacer que los errores sean irreversibles. En resumen la planificación física territorial es una obligación para la gestión eficiente de las ciudades modernas.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



