Esta semana han sobrado los temas políticos y surgió una amplia gama de problemáticas, ejemplo: Día de la Lealtad peronista, calles anegadas por toda la ciudad, Presupuesto 2016 y varios más. Pero se me hace imposible dejar pasar la contundente manifestación por el "#ni una menos", desarrollada en todo el país.
El miércoles 19, fue uno de los días más lluviosos del año, sin embargo no afectó en lo más mínimo esta noble lucha emprendida, mayormente por las mujeres argentinas. Obviamente no me es fácil opinar de la cuestión, ya que es un tema muy delicado y cada palabra errónea puede herir susceptibilidades. Varias mujeres que consulté, en forma apasionada, me han hecho entender que la consigna era solamente "#ni una menos".
Durante el día de la marcha se vertieron otros "hashtags" y pedidos en las redes sociales de diversa índole que confundieron un poco a la población, tales como #nadie menos, protección de animales o especulaciones políticas.
Lo que entendí es que la protesta por "#ni una menos", es contra una problemática puntual, cuya génesis es la cultura machista (esta cultura paradójicamente incluye hombres y mujeres). Las cifras son alarmantes: se produce un femicidio cada 28 horas, y en muchos casos con una violencia atroz hacia las mujeres, como fuera el caso del empalamiento de una menor días pasados. Es más, el mismo día de la manifestación hubo 4 femicidios en el país, sinceramente "shockeante" ¿No?
El "#nadie menos", si bien es una buena consigna que busca ampliar la demanda social, diluye en alguna medida el espíritu de esta problemática puntual que las mujeres quieren hacernos ver y sobre todo que aprendamos, para producir un cambio cultural de una vez por todas.
Para mi asombro (y aunque parezca mentira), el mismo día de la marcha, en el Concejo Deliberante se recibió la notificación de que el Intendente Abella vetó parcialmente la ordenanza sancionada por unanimidad que creaba el "Programa de Prevención y Atención de Víctimas de Noviazgos Violentos", anulando sus artículos fundamentales, que permitían que el Estado atienda a las víctimas y brinden asesoramiento a sus familiares.
Doblemente increíble: en primer lugar por vetar este buen proyecto, y en segundo porque el mismo es autoría del Concejal Mariano Rainieri, quien forma parte del oficialismo en el mismo espacio "Cambiemos" con el Intendente. En mi programa radial, hace unos meses el edil Rainieri, defendió este proyecto a capa y espada, dejando en claro su frustración porque la gestión Giroldi se lo había vetado, obviamente entusiasmado con la oportunidad de llevarlo adelante ya que ahora forma parte del oficialismo (triste y vergonzante a la vez, fue escucharlo en estos días tratando de justificar al Intendente que le vetó la norma).
Ahora, ¿y si es verdad que el veto Abella a la Ordenanza de Ranieri es un pase de facturas al concejal? Fuentes confiables aseguran que el mismo, estaría armando su propio cuadro político 2017, por fuera de la coalición "Cambiemos". No es un dato menor, ya que de producirse dicho traspaso no sólo Cambiemos perdería la mayoría en el recinto del HCD, sino que también, y fundamentalmente, perdería a uno de los pocos concejales oficialistas que puede hablar de corrido, interpretar una Ordenanza o presentar un proyecto mínimamente fundamentado.
Tomás Buzzi
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