Todos los domingos, este querido diario (en un acto total de osadía), me da la oportunidad de escribir con toda libertad. No me gusta hablar de mí pero me veo obligado a hacerlo para cerrar una idea, y te pido disculpas de antemano.
Cada columna que escribo tengo por costumbre darle continuidad publicándola en Facebook, Twitter y debatirla mano a mano con amigos, vecinos o disconformes (lo que me trae grandes dolores de cabeza). Mi intención hoy por hoy, no es más que aprender y escuchar lo que más pueda a la gente de a pie, y ¿por qué no? referentes políticos de todo nivel y todos los espacios.
Buscando formarme en esta pasión, que es para mí la política, gracias a Dios pude conversar con casi la totalidad de los políticos con más visibilidad de Campana y Zárate, como así también algunos a nivel Provincial y Nacional, de todas las extracciones políticas, porque creo que es una buena forma de crecer, y obtener conocimientos o algún concepto valioso.
Todo esto es para decirte que el jueves pasado fui a Capital Federal para cenar con un amigo que, además, es un alto funcionario del PRO. Obviamente, te podrás imaginar que la primera hora de conversación fue un verdadero Vietnam dialéctico: nos tiramos todas las bombas posibles a nuestro alcance (me encantó, lo disfrute mucho).
Esta persona, más allá de nuestras diferencias, se merece el mayor de mis respetos, porque es un prestigioso intelectual, y además de buena madera. Le pedí que criticara (objetivamente) todas mis columnas: las leyó, se tomo su tiempo y me dijo: "A favor: nada, no sirve ninguna". Insistí en que le busque algo y me contestó: "Quizás poseen información, críticas puntuales que al vecino le puedan mejorar su vida y no mucho más". Entonces, le pregunto: "¿Y en contra?" (me volví a poner el casco). "Mirá –me dijo- denotan mucha subjetividad y obviamente una férrea oposición al Gobierno Nacional y local. Mi consejo es que seas más políticamente correcto". Bien. Lo tomo.
Luego, viniendo por Panamericana, pensé en los políticos de Campana y llegué a la conclusión que en su totalidad son "políticamente correctos" y que posiblemente el que esté tomando un camino equivocado sea yo. Sin ir más lejos, recordé que escuché en la radio a la nueva Presidenta de la UCR de Campana, Romina Buzzini, quien decía que el comité estará abierto para todos, sea cual sea su inclinación política. Interesante.
Nuestro Intendente y casi todos los funcionarios de Cambiemos son "políticamente correctos". Ni hablar del concejal Juan Ghione, líder del Frente Renovador, entre otros. Listo, convencido: si quiero hacer algo y ser alguien en política, debo hacer un cambio urgente.
Pensaba en estos términos cuando llegué a la rotonda de ingreso a Campana, retomo hasta que llego a la esquina de Ameghino y Necochea, y me cruzo con un cráter gigante que lleva meses sin ser reparado. Por supuesto, me acordé de la madre (pobre, qué culpa tendrá) del Secretario de Obras Públicas. Luego, en mi casa, sobre la mesa observo un folleto (pagado con fondos públicos en emergencia económica), de propaganda política con la foto del Intendente, y con la leyenda "Juntos". Pienso: "junto a las corporaciones será, porque las políticas de Cambiemos son las más excluyentes que las del Virreinato del Río de la Plata". Al otro día leo e La Autentica Defensa y observo los casos de inseguridad de costumbre. No. Basta para mí. Imposible. Se me terminó muy rápido la corrección.
No me creo dueño de la verdad, pero tengo convicciones y tengo la suerte de poder expresarlas en éstas páginas. Criticaré lo que crea que tenga que criticar, en los términos que humildemente me salgan. Eso sí: manteniendo siempre el compromiso con todos los "políticamente incorrectos" de mi querida ciudad, del color que sean.
Tomás Buzzi / Facebook: Frente A Buzzi / Twitter: @FrenteBuzzi



